jueves, 19 de junio de 2008

Dimunutas existencias de un instante irreparable


Preocupación banal y espantosa de una población indiferente, ante el desenlace fatal de un futuro repentino e inevitable.
Nukh le grita a su amigo Luph
– ¡esto nos pasa por apropiarnos de la vitalidad de un alma inocente y sin razón! –
- ¿que podemos hacer? Es nuestra esencia algo que tenemos que respetar – le contesta Luph ya resignado y con toda sinceridad.
Nicolas, un joven de 17 años, que había tenido una fuerte discusión con sus padres ante la inesperada y ridícula respuesta de los mismos – típico pensamiento de un adolescente pelotudo como vos, ya vas a crecer y vas a poner los pies sobre la tierra- luego de que el les comunicara su proyecto de sumarse a la agrupación green peace y viajar al norte del país a protestar en contra de la matanza indiscriminada del jaguareté.
El venia volando con su auto por esta ancha avenida, sin importarle la cantidad de reglas que podría estar violando en ese momento. El solo volaba con su auto sin importarle la… el solo volaba.
Griselda con inconmensurable alegría al los 15 años cuando se enteraba que Sombra se incorporaba a su predecible y simple vida en las afueras de la ciudad.
Griselda a los 23 años terriblemente aburrida mirando un programa de TV que se hacia llamar “aprendiendo a coser con rosa” olvida por completo una de la piezas del simple rompecabezas que representaba su rutinaria vida cometiendo así un error lamentable.
Nicolas volando por esa ancha avenida con su auto.
Griselda terriblemente aburrida.
Nukh y Luph dos individuos de una pequeña población observando y tratando de entender la razón de un fin tan drástico e injusto.
Sombra que vio la oportunidad de explorar aquello que esa noche estaba permitido.
Nicolas no ve a Sombra.
Griselda escucha el aullido de dolor de su perra negra llamada Sombra y automáticamente se dio cuenta de que había olvidado cerrar el portón del frente.
Nukh y Luph, dos diminutos individuos miembros de una diminuta población de liendres que vivían por esencia en el pelaje negro de una perra inquieta, meditando atónitos que no podrán apropiarse de la vitalidad de esta pobre alma inocente que yacía en la ancha avenida bajo la luz de una luna intensa.

Un segundo, una imagen imborrable.

Una luna intensa que iluminaba en esta noche a una triste sombra inocente.
Escrito por: MartiN


No hay comentarios: