miércoles, 27 de agosto de 2008

Esbozo de una figura (imperfecta)



Agarro una línea, y la voy acomodando suavemente sobre el blanco de mi pensamiento. La voy contoneando, curveando, hacia abajo, ligeramente, midiendo una distancia casi siempre imperfecta. Entonces formo lo que va a sostener toda una estructura que ya está en cierta forma deseada en mi mente. Al llegar hasta abajo, donde no puedo mas que parar, recorro en horizontal sin figurar nada, y trazo un similar contoneo paralelo, tratando de imitar la misma curva, la misma forma imperfecta, hermosa, de la parte del borde que encierra toda la fuerza con la que ha de andar esta cosa.

Llegado a la mitad de la figura, donde había comenzado a bajar, subo apenas la mitad de la distancia que está recorrida mas abajo, porque claro está ¿Cómo lo que mantiene algo podría ser mas chico que lo que está siendo sostenido? A quien se le ocurre semejante asimetría?

En la parte mas alta, sobre los paralelos de las curvas, en el espacio que estos paralelos encierran, hago un circulo, también imperfecto, como toda la figura, mas bien una especie de ovalo, pero deforme, y lo uno a ambos lados con líneas horizontales ligeramente encorvadas, que pueden bien servir de lugar donde apoyar objetos.

Una vez cerrado el seudo-ovalo, le agrego dos huecos, en el círculo de lo alto, y en lo alto de éste, por donde puedan entrar las señales del exterior, las formas. Serian una especie de visores. Entre medio de éstos, y más abajo, dos círculos más pequeños, más juntos, que sirva para la ventilación. Y por ultimo, debajo de éstos, un gran hueco, el mas grande, para meter todo tipo de objetos por ahí, y también para que salgan de vez en cuando algunos signos, o ruidos.

Ahora tengo una figura cerrada, excepto por la parte de abajo, que es la que mas sufre por esto, porque ha de soportar todo el peso, sin algo definido por ser. Debo de darle, entonces, una plataforma dura, resistente, que pueda aguantar el largo recorrido del camino de la vida que ya le he dado a esta estructura.

Tengo entonces la figura acabada, toda la estructura, imperfecta, formada. Un cuerpo, sin definiciones claras, solo una figura, que va a adoptar su definición durante el decurso de su vida, y se inclinará hacia ella, para que una vez que llegue a vivir lo suficiente como para valerse de sí, gracias a todas esas cosas que pueda aprender y que le llegaran por el simple hecho de ser puesto en marcha, comience a definirse como una entidad, por así decirle a esto amorfo que esbozo en mi pensamiento. Y así seguramente irá adoptando distintas formas, se irá deformando, irá modificando la disposición de las curvas, agrandando o estirando.


Así llego a imaginarme en un momento de extrañamiento del mundo a la mujer que amo, y que se ha ido deformando en mis recuerdos poco a poco, por culpa tal vez de sus imperfecciones, de sus indefiniciones. O tal vez y quizá mas acertadamente, por mi imposibilidad de darle una forma certera, de verla claramente, como eso que es y siempre ha sido.

Pues así como me he figurado un ser andante, a través de sus líneas y curvas, imperfecto, indefinido, puedo verla en un momento a ella, la perfección, de lo mas imperfecto, en su expresión tal vez mas fuerte. Su imagen.






Por chespi

domingo, 24 de agosto de 2008

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Lo que el silencio
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-Que cantidad de tiempo desperdiciado- pensó el.
-Dando vueltas tanto tiempo, pero ya esta, se terminó- pensó ella.
-No tengo ganas de ir a ningún lado, ojala me pida que me quede-
-Ojala se quede a tomar unos mates, después de tanto tiempo dando vueltas-
-Mañana le digo a Ro que se termino, que ya no es lo mismo. Acá es mejor el tiempo-
-¿Le habré gustado? seguro que Ro es mucho mejor, ojala se quede un rato-
-Me hubiese gustado que las cosas se dieran de otra manera desde un principio-
-Si me hubiera animado a decirle todo desde el principio ahora seria diferente-
-Si no me pide que me quede es porque la estoy molestando-
-Seguro se quiere ir corriendo, no me soporta-
-Me hubiese dado cuenta, que estupido, como se me va a ocurrir quedarme-
- Porque no se da cuenta que yo no le haría mal como le hace Ro, nunca-
-¿Quién me manda a pensar que quiere estar conmigo?, si con Ro estoy re bien-
-Un rato aunque sea, que se quede, y nos sentamos en la ventana-
-Si, mejor me voy. Se le nota en la cara, quiere que me valla-
-¿Te vas?-
-Si, me tengo que ir-
-Bueno-
-Chau, te mando un mensaje después-
-Bueno, te abro-
-Me hubiese quedado, que estupido, nos sentábamos en la ventana y… que estupido-
-Mejor que se valla, se terminó-
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Por: MartiN
Ilustración: Flor

sábado, 23 de agosto de 2008

Psicuestionamiento
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¿Que sentirías si te presionaran toda tu vida?
Y que absolutamente a nadie le importe.
Estar al servicio de la comunidad todos tus días y no recibir nada a cambio.
Que a todos les importe tu existencia solo por un momento efímero, solo segundos.
Que estés destinado a hacer, eso para lo que te crearon y nada más.
Te presionan, te presionan, te presionan y te vuelven a presionar.
Que tus días sean mucho más que rutinarios. Simplemente una agonía repetitiva.
Trabajar, trabajar y trabajar, para darle dinero a tu jefe que ni siquiera sabe agradecerte.
Sentirte manoseado todo el tiempo sin poder pedir ayuda.
Trabajar de por vida con la suciedad de los otros.
¿Qué pasaría si los teclados de los cibers y los timbres de los colectivos de línea, tuvieran la capacidad de razonar sobre su situación?
Seguramente, irían mucho al psicólogo.


Por MartiN

domingo, 17 de agosto de 2008

Comunicación a distancia
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Esa mañana Aníbal se levanto temprano como de costumbre, a cumplir con su humilde trabajo. Desayunó con su esposa en un silencio interrumpido por las preguntas rutinarias de la misma, la que con mensajes irónicos le comunicaba que su hijo se iba a pasar el fin de semana en casa de sus tíos – Porque ahí el se entretiene – le decía su irónica esposa demandando peticiones que a el poco le importaban. Solo pensaba en el tiempo que le tomaría hoy encender su estanciera. Herramienta vital para un taxista de campo.
Cuando su herramienta de trabajo estuvo lista partió hacia el bar Scatonne en donde lo iba a estar esperando Gonzales; inconsciente, luego de una noche de alcohol en exceso.
Una de las fuentes de ingreso de Aníbal era la simple tarea de llevar a personas que de antemano le pagaban para que los valla a buscar y los lleve a casa luego de una severa intoxicación alcohólica en tal bar a tal hora, instrucciones usuales en la vida de un taxista de campo.
Cuando llego al bar Scatonne a las siete y cuarto de la mañana, bajo de su estanciera y de la nada aparece este niño parado al costado de su puerta el cual se asoma y le pregunta con pudor – ¿Que estas haciendo abuelo? – y se queda observándolo con tristeza.
Gran confusión por parte de Aníbal, el cual solo tenia un hijo de 10 años que estaba pasando el fin de semana en casa de sus tíos, era imposible que fuera abuelo y además nunca había visto a este extraño niño. (Cuestión contradictoria en los pequeños pueblos de campo, en donde todos se conocen)
Ante la incoherencia del momento le contesto con perturbación…
- Deja de joder nene que estoy trabajando, anda para tu casa –
El niño solo se quedo mirándolo con tristeza sin hacer un movimiento.
- Te dije que… mah si hace lo que quieras pero no me molestes mas –
Aníbal prosiguió a cumplir las ordenes pautadas por Gonzáles la tarde anterior y entro al bar, lo cargo en la estanciera y lo llevo a su casa en donde lo esperaba Matilde, su esposa, acostumbrada ya a la patética situación del hombre que juro respetarla en su casamiento hace mas de 28 años en la iglesia del pueblo a donde todos recurrían sin falta todos los domingos para escuchar la palabra del señor, transmitido por el cura Marcelo.
Después de una ardua mañana tras el volante transportando familias de campo en campo en su embarrada pero bien cuidada herramienta, Aníbal llego a su casa agotado pensando en la siesta que se tomaría luego del almuerzo. Cuando cruzo el portoncito blanco de madera sintió una presencia en su espalda y se dio vuelta rápidamente.
Ahí estaba nuevamente el pequeño que lo interrumpió en la mañana, mirándolo de la misma manera, acechándolo.
- ¿Porque estas tan cansado abuelo? –
Aníbal lo observo con miedo y desconcierto…
- ¿Qué haces acá? ¿Quién sos? Dejame tranquilo –
Angustiado se metió a la casa almorzó en silencio con su esposa y se acostó a dormir la siesta.

Gran tristeza por parte de Martin, quien en vanos intentos trataba de comunicarse con su enfermo abuelo en una soleada tarde en la que el alzheimer se apoderaba de un inconsciente ser querido.

Por: Martin

De mi primer recuerdo... el momento en que nace el alma.

Añadir imagen

Estoy viendo algo, lo sé, pero está oscuro, y es el primer momento que veo algo. De repente abro los ojos, y veo pasto, iluminado por un sol muy fuerte. Es de mañana y estoy mirando hacia abajo. Alzo la mirada, veo que estoy llegando a la calle. No me doy cuenta, pero se a dónde estoy yendo. Entonces cruzo la calle, llego a una casa igual a las demas, y a la mia, una señora muy sonriente me saluda, me pregunta como estoy. Le digo que bien y le pregunto por Gustavo. Me hace pasar, y lo veo ahí, a él, Gustavo, mi amigo de la infancia, al que su madre peina como era habitual, tirando de su cabeza con el peine negro de bolsillo, desporrando el pelo de mi amigo, para salir a jugar.




Por : Chespi

jueves, 14 de agosto de 2008

Deconstruccion de un recuerdo

Las cosas que decís

Me pierdo en ese momento

El lugar de la palabra es oscuro

En que pensás?…

Los años de mi vida

El tiempo no se detiene

Siento el sueño y vuelven

Delirios transitorios

Irrumpen en mi vida… sin odios ni cariños

Es que hay tantas madrugadas que quiero..

Y que puedo ver lo que quiero..

Como un piso sucio he quedado.

Manchas en la pared

Me hacen ver

Que los recuerdos se pueden pintar.

Ya le di dos manos

Y voy a darle una mas.

Hay cosas mas lindas que todavía no has visto.

Mirarse en el espejo, es verse allí

En el pasado,

Presente

Y futuro

Sera el olvido una manera de volver a encontrar el tiempo?

Perdon por molestar, pero es inevitable

Aunque ya lo sabia, preferi preguntar,

Cosa de poder dormir

Mi cabeza piensa en vano y no encuentra tu abrazo

La pared que pinataba… se ha derrumbado






Escrito por: Chespi

miércoles, 13 de agosto de 2008

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Estupidhumanización
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En el medio de cinco hectáreas de árboles de mandarina hay una palmera, de esas con el tronco grueso y en la punta la copa con esas grandes y largas hojas.
En ella vive un pájaro azul, la palmera es su hogar. La encontró un día que andaba volando en busca de un lugar propicio para instalarse.
En la palmera el lo tiene todo, es el lugar perfecto. Ella le brinda comida cuando deja caer sus yatays de brillante color naranja, simplemente un manjar para el pájaro azul.
En el medio de su tronco supo cavar un hueco que es su espacio para descansar en la noche o resguardarse cuando hay tormenta.
Desde la punta de la hoja mas alta el pájaro azul puede detectar cuando hay peligro cerca y esconderse a tiempo dentro de su hogar.
Cuando ciertas arañas tratan de reclamar un lugar en la palmera, donde suelen esconderse para atacar de improvisto a sus presas, el pájaro azul las elimina de inmediato y después limpia con cuidado las telarañas que tanto le incomodan a la palmera ya que no dejan pasar el agua y hace que se reseque mas de lo debido.
En síntesis el pájaro y la palmera habían logrado una síntesis sin defectos. En una palabra, la perfección.
Un día el pájaro noto en la distancia un recipiente lleno de gusanos, algo que había probado en su pubertad, algo que resulto ser irresistible dado que los recuerdos sin ser físicos pueden ser mucho mas reales que la realidad misma.
No quiso alejarse de la palmera pero no pudo consigo mismo y el deseo lo invadió. Volo rápidamente hacia el recipiente tan rápido como si fuera acechado por la muerte. Cuando recogió algunos con su pico y se apronto para volver se oyó un gran golpe y todo termino. Estaba dentro de una trampa.
Difícil seria describir la desolación que le arremetía ver alejándose a su palmera,
balanceándose dentro se esa jaula de madera.
Ahora esta detrás de un vidrio acorralado en un rincón de un lugar donde venden mascotas. Solo, feo, miserable y estupido se sentía en ese lugar, Sus plumas habían cambiado a un color rojo sangre y su precio había aumentado.
Se pasaba los días pensando en que ahora era dueño de su inevitable verdad, ahora solo era un simple animal. Hasta que alguien que se quedo observándolo unos minutos desde la vereda entro al local y lo compro.
Cuando llego a su nuevo hogar mantuvo ocupadas a un par de miradas por un tiempo y luego fue descartado en ese húmedo rincón en donde la luz solo aparecía dos horas al día. El tiempo lo cura todo y eso fue lo que lo arrojo a ese rincón, cuando el sujeto que lo compro pudo curar su enfermedad narcisista y lograr sentir placer al ayudar a un pobre pájaro rojo que parecía desolado por su destino. Ahí es cuando encontró lugar en el húmedo rincón.
Una noche de tormenta el viento arremetió contra una ventana que se movió bruscamente e hizo que una maceta cayera contra la jaula del pájaro rojo.
La puerta se venció y el pudo ver como lo inesperado le brindaba una oportunidad de ser libre otra vez. Sin dudarlo tomo impulso y se escapo, le costaba bolar, hace meses no lo hacia y se sentía pesado. Habrá sido el peso de la responsabilidad que se le había otorgado con su nueva libertad. Se escondió en una chimenea y espero el amanecer.
Hoy esta volando lejos de la ciudad con su nuevo color celeste buscando un nuevo lugar. Extraña el azul intenso y es que sabe que no podrá encontrar a su palmera, sabe que el color celeste es la estigma de su pasado y la perfección ya nunca mas vendrá.


- Dedicado a los que me enseñaron a no abandonar el azul intenso -




Escrito por: MartiN

viernes, 1 de agosto de 2008

UN PUNTO EN EL UNIVERSO


La luz del sol, que había aparecido de nuevo, luego de la rotación completa que dio la tierra, entro por las ranuras de la persiana vieja, que filtraba vestigios de un día nuevo. Luz blanca hizo su viaje por millones de kilómetros desde una estrella, hasta llegar ahí, a la cara de Pablo, que estaba mudo, con los ojos cerrados, frunciendo el ceño, sin querer dejar de soñar. Finalmente abrió los ojos y emprendió de nuevo un camino que se suspendía por unas horas, mientras la tierra giraba, y a la parte en que el vivía del mundo no llegaba la luz. Su sentido común de la vida le hacia pensar, como a todos, que un “nuevo día” empezaba, al menos para él, y para todos los habitantes de Clorinda, esa ciudad que quedaba en una esquina remota de su país. Empujó las persianas viejas y se cegó con la luz del sol, que lo envolvió, y dio directo en sus ojos,

-Que increíble hermoso día- pensó.

Salió en bicicleta de su casa, con una gorrita y unos lentes, solo para que la luz no lo encandile, porque estéticamente hablando, no le quedaban bien, y él lo sabía. Paseó por el barrio, levantando polvo por las calles de tierra, cruzó la plaza, y ya estaba en el centro, que empezaba justo donde se iniciaba el asfalto. Andaba tranquilo, era sábado, y los días sábados eran tranquilos. Con ritmo marcado, verdadera armonía compuesta por su cuerpo moviéndose, y la bicicleta, con sus ejes y ruedas, que iban lento, como el día, que comenzaba a rodar, lentamente. A pablo le gustaba escuchar el ruidito que hacían los rulemanes de la bicicleta, ese sonido al que la mayoría de los obreros y changarines se habitúan, a él le encantaba oírlo, era como el tic-tac de su corazón, del tiempo verdadero, del que tarda la tierra en girar para traer el día de nuevo, el tiempo que le llevaba llegar hasta la despensa. Le daba vida al tiempo, con el ruidito a rulemanes oxidados. Cuando llegó a su casa de nuevo, observó que el sol ya estaba bien arriba,

-La pucha que pasa rápido el tiempo che- dijo mientras entraba a la casa con el bolso de hilo plástico lleno de los mandados que le encargó la madre. Dejó las bolsas sobre la mesada, cazó una fruta de entre los mandados y salió, mientras la madre le gritaba, -te olvidaste el azúcar hijo!-. Reclamo que ignoró completamente, porque ya estaba imbuido en un pensamiento, al que salia a atender a la vereda.

Levantó la naranja y tapó el sol, lo tapó de sus ojos, anteponiendo la fruta. Después la puso hacia un costado de su cuerpo, a la altura de los hombros. Miró por delante, y miró por detrás. -Que cosa!- pensaba. En ese momento pasaba Don Armando por la vereda, que lo vió y no pudo dejar de preguntarle que hacia.

-Nada Don, estaba viendo como era esto del sol, que cosa loca no?-.

-¿Qué cosa?-

-La luz Don, como ilumina una partecita nomas, lo ve? Esta parte de adelante está iluminada, esta de atrás no.-

-Claro hijo, porque el sol solamente ilumina la parte mas hacia al este de cualquier cuerpo que esté sobre la tierra-

-¿El este? ¿Por qué?-

-Porque el sol sale por el este hijo, que es hacia allá, y se oculta por el oeste, que es hacia allá.- Señalándole los puntos cardinales.

-Ahhh! O sea que si yo miro hacia el oeste miro hacia el sol.-

-Depende del momento del día hijo, si es al mediodía, vas a tener el sol sobre tu cabeza, de la mañana hasta el mediodía va a estar hacia el este, después del mediodía, hacia la tarde, el sol va a estar hacia el oeste, porque ya se va camino a esconderse de nuevo, por el oeste… entendés?-

-Ahhh, y desde el sol se puede ver la tierra? De este a oeste?-

Don Armando sonrió y le dijo –Hay Pablito, sos muy preguntón! Para eso está la escuela hijo… Decime una cosa, está tu mamá?- Y entró.

En ese momento pasaba también por el lugar Juan, el amigo de “macanas” de Pablo, y le gritó –Vamos al arroyo a pescar bagres!- Se levantó sin reparo y agarró la bicicleta, se retiró de la casa explicándole en pocas palabras a la madre, desde la calle, y a los gritos, que vendría al atardecer (cuando el sol se oculte) pensó.

En el camino Pablo le explicaba a Juan que el sol salía por el este y se escondía por el oeste, pero Juan no lo escuchaba, solamente gritaba desde la calle cada vez que pasaban frente a las casas de sus amigos, que irían al arroyo a pescar. –Al lugar de siempre!!- informaba a sus amigos. Y todos salían con sus bicicletas viejas, algunos agarraban las de sus mamás y emprendían camino hacia el arroyo. Cañitas de tacuara, anzuelos, masa hecha con harina y agua, nada mas. Llegados al lugar de siempre, tiraron las bicis en los yuyos, algunos se quedaron en calzoncillos enseguida y se treparon al “arbol trampolín” para zambullir una “bomba”, o un “clavado”. Pablo y Juan fueron mas rio abajo para pescar, y Pablo mientras miraba el reflejo del sol en el agua seguia con sus pensamientos.

-Vos decís que se puede ver Clorinda desde el sol? Será que nos pueden ver? Aca pescando?-

-¿Quiénes?-

-No se, “alguien”-

-No seas tonto Pablo, nadie puede ir al sol, es muy caliente, no te acordás lo que dijo la señorita Sofía? Que ahí la temperatura es muy alta! Nadie podría sobrevivir-.

-Si me acuerdo, pero si te pones cerca del sol, al lado, será que se puede ver hasta acá?-

-Y, si tenés buena vista capaz que si-. Y se rió a carcajadas de Pablo.

Se quedaron callados mirando al agua, con los sentidos al máximo, porque al menor movimiento de tanza saltarían a tirar de ella para traer a la superficie algún bagre. Mientras tanto el brillo en el agua reflejaba un punto mínimo, donde se forma una estrella, o una especie de estrella con el brillo, que se proyecta a miles de millones de kilómetros en línea recta hacia algún otro punto en el espacio. Un punto en el universo, que se proyecta hacia el vacío, hacia la nada del todo, un punto luminoso, en el basto espacio de puntos que se proyectan hacia otros puntos, y determinan las leyes de la física, que alguna vez los científicos escribieron. Cosa que a Pablo lo tenía sin cuidado, porque él ahí, estaba pensando otras cosas, que eran las mismas, pero no estaban escritas en ningún lado. Preguntándose como se vería el arroyo desde el sol, cuántas cosas podrían viajar por ese mínimo de rayo que no ocupaba ni un poquito de lugar? Que era imposible de tocar, solo se podía ver. Qué tan lejos estarían de el lugar donde se reflejaran? Se podrían ver? Llegaría alguna vez?

En el justo momento en que la tanza se movió, y ambos saltaron a conseguir el premio, tiraron fuerte, y salto del agua el anzuelo sin bagre y sin masa, miraron a través del agua y lo vieron… ahí… siendo reflejado, en un punto del universo, a donde llegaba la luz del sol, al muy desgraciado bagre irse con su carnada.





Escrito por: Chespi