miércoles, 13 de agosto de 2008

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Estupidhumanización
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En el medio de cinco hectáreas de árboles de mandarina hay una palmera, de esas con el tronco grueso y en la punta la copa con esas grandes y largas hojas.
En ella vive un pájaro azul, la palmera es su hogar. La encontró un día que andaba volando en busca de un lugar propicio para instalarse.
En la palmera el lo tiene todo, es el lugar perfecto. Ella le brinda comida cuando deja caer sus yatays de brillante color naranja, simplemente un manjar para el pájaro azul.
En el medio de su tronco supo cavar un hueco que es su espacio para descansar en la noche o resguardarse cuando hay tormenta.
Desde la punta de la hoja mas alta el pájaro azul puede detectar cuando hay peligro cerca y esconderse a tiempo dentro de su hogar.
Cuando ciertas arañas tratan de reclamar un lugar en la palmera, donde suelen esconderse para atacar de improvisto a sus presas, el pájaro azul las elimina de inmediato y después limpia con cuidado las telarañas que tanto le incomodan a la palmera ya que no dejan pasar el agua y hace que se reseque mas de lo debido.
En síntesis el pájaro y la palmera habían logrado una síntesis sin defectos. En una palabra, la perfección.
Un día el pájaro noto en la distancia un recipiente lleno de gusanos, algo que había probado en su pubertad, algo que resulto ser irresistible dado que los recuerdos sin ser físicos pueden ser mucho mas reales que la realidad misma.
No quiso alejarse de la palmera pero no pudo consigo mismo y el deseo lo invadió. Volo rápidamente hacia el recipiente tan rápido como si fuera acechado por la muerte. Cuando recogió algunos con su pico y se apronto para volver se oyó un gran golpe y todo termino. Estaba dentro de una trampa.
Difícil seria describir la desolación que le arremetía ver alejándose a su palmera,
balanceándose dentro se esa jaula de madera.
Ahora esta detrás de un vidrio acorralado en un rincón de un lugar donde venden mascotas. Solo, feo, miserable y estupido se sentía en ese lugar, Sus plumas habían cambiado a un color rojo sangre y su precio había aumentado.
Se pasaba los días pensando en que ahora era dueño de su inevitable verdad, ahora solo era un simple animal. Hasta que alguien que se quedo observándolo unos minutos desde la vereda entro al local y lo compro.
Cuando llego a su nuevo hogar mantuvo ocupadas a un par de miradas por un tiempo y luego fue descartado en ese húmedo rincón en donde la luz solo aparecía dos horas al día. El tiempo lo cura todo y eso fue lo que lo arrojo a ese rincón, cuando el sujeto que lo compro pudo curar su enfermedad narcisista y lograr sentir placer al ayudar a un pobre pájaro rojo que parecía desolado por su destino. Ahí es cuando encontró lugar en el húmedo rincón.
Una noche de tormenta el viento arremetió contra una ventana que se movió bruscamente e hizo que una maceta cayera contra la jaula del pájaro rojo.
La puerta se venció y el pudo ver como lo inesperado le brindaba una oportunidad de ser libre otra vez. Sin dudarlo tomo impulso y se escapo, le costaba bolar, hace meses no lo hacia y se sentía pesado. Habrá sido el peso de la responsabilidad que se le había otorgado con su nueva libertad. Se escondió en una chimenea y espero el amanecer.
Hoy esta volando lejos de la ciudad con su nuevo color celeste buscando un nuevo lugar. Extraña el azul intenso y es que sabe que no podrá encontrar a su palmera, sabe que el color celeste es la estigma de su pasado y la perfección ya nunca mas vendrá.


- Dedicado a los que me enseñaron a no abandonar el azul intenso -




Escrito por: MartiN

1 comentario:

Belu dijo...

me encanta esta parte...

"Sin dudarlo tomo impulso y se escapo, le costaba volar, hace meses no lo hacia y se sentía pesado. Habrá sido el peso de la responsabilidad que se le había otorgado con su nueva libertad."

la libertad pesada,raro ¿no?

saludos!