lunes, 1 de septiembre de 2008

Deformidad rutinaria
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A- baño
B- desvestirse
C- taparse hasta el cuello
D- despertador
E- apagar radio
F- apagar velador
G- acomodarse en posición fetal
H- carrar los ojos

Una vez que el proceso para dormirme había terminado me di cuenta de que su fin esa noche no funcionaba en su máximo esplendor.
No lograba dormir.
Prendo la radio y me dedico a escucharla como segunda opción para así lograr entretenerme en un sonido de fondo repetitivamente adormecedor. Cuando empiezo a dormitar, la apago rápidamente y con gran esfuerzo para así dar fin al problema.
Mis pies no encontraban comodidad en su temperatura (algo que es un hastío para mi) cuando estaban tapados conseguían calor y los sacaba fuera de la frazada para que tomen aire fresco y se refresquen pero una vez que se refrescaban demasiado tomaban frió y los volvía a sumergir en la frazada.
Repetición que no me dejaba dormir del todo y poder disfrutar de mi desconexión de la realidad, hacia la otra realidad en la que nos sumergimos sin opción todos los días.

No me podía dormir a las 2 a.m.

No me podía dormir a las 3 a.m.

Cuando se hicieron las 3:30 (supongo) se largo a llover muy fuerte, con grandes truenos que parecían como flashes de cámaras fotográficas en la pieza, parecía que temblaba el departamento entero. Me había despertado del todo ya, pero por alguna razón no quería abrir los ojos, no quería, estaba solo y en la oscuridad intermitente de esos ruidosos truenos además del ruido de millones de gotas arrastradas por el viento violento, que las hacia estrellar contra todo lo que me rodeaba haciendo ese ruido tan pero tan intimidador.
En medio de ese caos imprevisto siento la presencia de alguien mas en el departamento.
Frío por todas mis venas, los ojos bien cerrados y esos ojos clavados en la oscuridad de mi nuca. Trato de prender el velador pero no podía, parecía que mi brazo pesaba toneladas, trato y trato hasta que el miedo vence y logro cambiar la perilla y encender la luz.
De repente, silencio absoluto.
-Era un sueño- pensé, gigantescamente aliviado
Abro los ojos y cuando mi vista se acostumbra, giro mi cabeza y ahí estaba esa presencia. Era una sombra con la figura de un cuerpo humano de gran tamaño, tenia un gran sombrero y lo único que no era negro eran sus ojos blancos que brillaban en ese terrorífico contraste.
Mi mente se nublo ante tal sensación de horror y podía sentir como mi corazón quería salir rompiendo mi pecho.
Apague la luz rápidamente y lo único que hice fue correr hacia la puerta, donde el estaba situado, la cual era mi única vía de escape. Sentí como mi piel se erizo cuando lo traspase y una gran sensación de congelamiento rondo por mi sangre.
Baje los dos pisos en silencio, mi lengua estaba entumecida, pero casi deslizándome y tropezando esos escalones a una velocidad adrenalinica.
Salí a la calle corriendo, hago un metro y medio, me tropiezo con la cabeza negra de esta presencia que se apareció en el piso de un segundo a otro y mientras moría de un infarto en cámara lenta observaba con detención esos ojos blancos que eran mi tumba, cayendo de cara contra un charco de agua que había en esa vereda mugrienta.

I- me despierto
J- me levanto
K- cierro esa puta canilla que goteaba cada 5 segundos
L- me acuesto
M- posición fetal
N- la Nada
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Por: MartiN

2 comentarios:

¿Por qué me haces esto? dijo...

Gracias por pasar por nuestro rincón literario!

Saludos!!!

Por y para la palabra.

· · ¤ ( ` × [ ¤ A y e ¤ ] × ´ ) ¤ · · dijo...

Martin, como va? lei un par de cuentos, son muy buenos! Dejo mi comentario en este porque me gustó la forma en que se mezcla el relato real con el del sueño, además porque me gustó la palabra "hastío" y la imagen de una oscuridad intermitente en la tormenta.
Despues te devuelvo las imagenes tuyas que te robe en el cumple del Fioro jaja.
Beso

Aye (Coduri)