viernes, 12 de diciembre de 2008

El corredor

Iba primero, focalizado en la meta, sin parar y a toda velocidad.
Había entrenado mucho para esta carrera, toda su vida pensó la noche anterior. Horas y horas de su vida utilizadas para lograr ese mejor rendimiento que tanto buscaba, ese mejor rendimiento que lo haría alcanzar la meta para poder saborearla.
Como un tiburón que detecta la sangre a kilómetros se acercaba el, a toda velocidad, oliendo el dulce sabor de la victoria. Tenia muchos adversarios detrás, pero bien sabia el que no debía pensar en eso, era una maquina, perfectamente calibrada para mantenerse enfocado en su presente que pronto seria futuro.
Una leve imperfección en el camino hizo que todo se desplomase en el piso, la efectividad de lo inesperado lo dejo tirado en el polvo con la rodilla izquierda dañada.
La “maquina” con su infinidad de puntos débiles, minuciosa y aparentemente controlados, había demostrado que nunca se esta exento de la verdad menos pensada.
El corredor vio como todos sus adversarios pasaban por sus costados, percibiendo en sus ojos esa mezcla primitiva, esa mezcla entre el enojo por ser un estorbo en el camino y el goce por la victoria ahora mas próxima.
Solo y tendido en el piso observo por un momento sus zapatillas para correr. Luego de unos segundos se las quito con disgusto, bronca e indignación.
Ahora la maquina había perdido todo lo que la hacia ser tal cosa.
Ahora el corredor caminaba en dirección contraria, poniendo atención a sus pasos.
Ahora el no estaba solo, se había encontrado con alguien a quien había perdido hace mucho tiempo, se había encontrado con el mismo.
Ahora era autentico, simplemente real.
- Ojala me encuentre con alguien que también haya tropezado y me de un poco de agua- pensó el corredor, mientras caminaba cuidando cada paso que daba.


Por: Martin

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Iba leyendo y descubri que no tenes muchas ganas de estudiar y queres pegar con bet seler, vamos el pais te nesecita por lo menos empuñando una escoba o pluma...

Ayelen dijo...

Mejor hago de cuenta que obvié lo de arriba...
En fin, me pasó algo muy parecido ayer. Claro que no en una carrera porque es raro que corra al colectivo hasta la esquina :P pero sí, se trata de esto de darse cuenta que no estás exento de nada, que las cosas que menos esperás te pueden pasar y también cuando menos las esperás.
A veces cuesta y duele, pero es la mejor manera de asumirse.

Saludos muchos!
PD: No puedo dejar de escuchar Jolene cada vez que paso por acá