sábado, 27 de junio de 2009

Lazos (sobre las boludeces mas importantes)

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-Hay veces que no distingo a las personas- pronunciaba el ser parlante.

-Son todas, la misma mierda instantánea. Hay veces que me confunden, con sus poses, sus muecas, sus gestos de indiferencia. Hay veces que me miran, pero no ven nada, ni yo veo en ellos, no tienen lugar ni nombre. No son más que imágenes que aparecen para desaparecer y no hay motivo de quererlas, si no son de elegir, si son todas iguales, la misma mierda instantánea, con distintos colores, olores, y formas- Sirve vino, fuma.

-Aunque suelen decir cosas, no dicen nada. Muchas veces, no saben ni qué decir. Si los atiendo es solo porque necesito algo de alimento, y si fuera tan fácil conseguirlo ni siquiera me tomaría el trabajo de escucharlos, ni de verlos-. Prende el porro, en una pausa que casi pierde su estandarte de pausa, siente, y piensa.

-No es que sea un cabron, pero es que son difíciles de aguantar!-. Y le pasa el faso a Juan, que no sabe qué decir. Vino a tomar algo a casa de su amigo, y consiguió mucho más que un rato de ocio. Pablo está como enojado, desintegrando un corcho de vino con los dedos. Sigue teniendo el impulso en el estómago, de escupir su bronca, desparramarla por el piso y la pared, pero aflora la barrera, se calla, y cambia la música, para acompañar un cambio de tema.

-Hablemos de algo-. Que lo haga olvidar quisiera decir Pablo. –Cómo te fue con la minita-. Juan sonríe y comienza a contar, como si a Pablo le interesara, toda la secuencia de los hechos sucedidos en una plaza del centro con una mina que conoció hace unos días en un bar. El lugar menos apto para enamorarse, de una bohemia enroscada que simula aires de liberal y pacífica, y que después va un consultorio y demuestra tener síntomas de vivir. No obstante mejor, que ir a la casa del señor con las puertas abiertas, sin duda, mucho mejor.

Al rato de terminar de contar, Pablo sonríe relajadamente, con la nuca reposada en el sofá. Juan ya está listo para entrar en su juego.

-Siempre terminas en el mismo lugar-. Reza la letra de una canción.

-Hoy leí una nota que decía que algunas personas se dan cuenta de la razón de haber vivido unos segundos antes de morir-. Sin mayores preocupaciones, Juan le tira una hoja en blanco a Pablo, que tiene toda la tinta por rebasar.

-No hay incurables. Cinco segundos antes de la muerte, dijo Almafuerte-. Pablo quiere decir amén, pero no le da la cara.

-Vos pensá nomás en ese instante. No en lo que pasa, ni en el cómo, sino en el cuándo... cuando te das cuenta que ya está, que ya te vas. Te morís. Que haces!? O sea te morís, eso haces, pero es como dice Borges en el Aleph, se te pasan todos los puntos de vista y ninguno a la vez, el mundo se te presenta en un segundo-.

-Será por eso la sonrisa de algunos difuntos?-. Dice Juan, ya precalentado, sirviendo mas vino, pensando en la comedia de Dante. -Vos te diste cuenta que el mundo nunca se planteo que sus habitantes quieren estar fuera de él en verdad? Quiero decir que la realidad nunca se planteó, que no es tan necesaria como realidad-. Mientras tanto la realidad circundante se va llenando de una nube de humo mezclado, melodías tibias de jazz, y una brisa que de vez en cuando penetra con olor a hollín. -La realidad tiene limites?-. Piensa Juan, queriendo zafarse de ella, pensando tal vez en volar.

-Si si, todo tiene un limite. El limite es "NADA"-.

-La imaginación se termina en la nada- Juan lo sabe, siempre trata de imaginar locuras, pero no le salen.

-Exacto, si vos queres pensar en todo, terminas en la nada, y te das cuenta que más de ahí no podes ir. En la nada termina todo, como nosotros, que aparecemos y desaparecemos. Nos convertimos en nada-

-Es complejo vivir, eso seguro no ja ja- ambos miran el televisor “prendido por que sí”, y una bailarina semidesnuda en algún club del caribe, agita su cuerpo.

-Es de lo más complejo, de lo más loco, todo comienza, cuando aparece el sonido del llanto, y una palabra. Y todo termina, cuando no hay más palabra-.

-Entonces no es tan complejo-. Juan quiere seguirle el hilo, que pende entre lo impensable, y lo mas absurdo. -El amor a veces no se puede expresar con palabras-. Juan anda medio enganchado por la bohemia.

-Por culpa de las palabras, que es nuestra virtud como especie, tenemos nuestros problemas. Al decir "amor" estas pronunciando palabra, al decir que no alcanzan las palabras, estas pronunciando palabras-. Con tono exaltado, al que le falta aire. -Si no hubiera palabra no podrías ni siquiera decir amor-. Esa era la verdad de Pablo, ensimismado, como si no importara, prende otro.

-Pero las palabras existen por las ideas, las ideas son la madre, de todo-. Juan, piensa en Platón, lo estudió en la escuela, desde entonces casi todo tiene sentido.

-Son al tiempo-. Pablo nunca se quedó con eso, a veces hasta no creyó en eso.

-Son una construcción-. Juan quiere entender.

-Lo primero de todo es el signo, el que dibujaron los cavernícolas en sus cuevas. A partir de ahí, hay una idea, nace la palabra, no podes separar una cosa de la otra. ¿Cuál esta primero? Ninguna. Son al tiempo. Por eso lo del huevo y la gallina es una pelotudez grandisima, que importa mucho por supuesto-.

-Y si-. Juan recibe casi como herencia una obra de arte, perfectamente armado, durito, ardiendo, empezado, amansado ya, se consume en su boca, como las palabras de Pablo van entrando en su cabeza.

-Y vos fijate que maravilloso el lenguaje que nos permite expresar tantas cosas y no hacemos como un tigre, que solo ruge, pero qué problema Juancito nos crea el lenguaje que no sabemos que decir a veces. O decimos cosas equivocadas. O peor aun… callamos- Y si, con ese discurso, quién no, y no solo Juan, van a pensar que Pablo es un genio, pero él no se la cree, se hace el que no.

-Si vos tuvieras que pensar un "principio". Como una "causa", en qué pensás Juan-.

-Es muy buena la pregunta y creo que no tiene respuesta precisa. La soledad es inquietante, es un problema enorme-.

-Ahí está una, la soledad, hasta un perro sabe que la soledad no es conveniente, pero cómo pudo, un casi animal, darse cuenta de eso y asociarse-.

-¿Existe respuesta a eso? No te la creo. Quizás esos últimos cinco segundos me den una sonrisa, cuando sepa el sentido-.

-Estas en lo certero, no hay respuesta. Cuando no la hay, se la inventa, y te voy a batir la posta-. Pablo se prepara, se sienta firme en el sofá, acomoda el faso en la mano izquierda, agarra el vaso con la derecha.

-Dale- Juan, espera un cataclismo.

-Todo comienzo, empieza por un acto-. Se miran, no se encuentran.

-Ajam. ¿Cuál?-

-Solo bastó con que el hombre, actuara. Qué hizo el hombre. Quién sabe qué carajo hizo el hombre-

-NADIE-. Juan va encontrando el camino, pero Pablo está adelante, tiene que alcanzarlo.

-Entonces se supone, se inventan mitos. Esos son los comienzos de la sociedad, las cosmogonías-. Al fin no era para tanto, piensa Juan, pero es cierto, piensa.

-Y si- dice porque no tiene otra cosa que decir.

-Esas son sus explicaciones- Pablo agita las manos, gesticula.

-El sentido de la vida son las respuestas?- no hay mas faso, pero queda vino, y un par de preguntas al azar.

-Las respuestas le dan sentido a la vida pero la vida no es puro sentido-

-Es verdad- Juan sirve, convida, sonríe, esto le parece una comedia delirante.

-El sentido es más bien algo que justifica eso que somos. Y qué somos Juan?-

-Nunca lo sabremos y por eso seguimos viviendo- Juan ya lo tenía medio fichado, entonces le daba ese tipo de respuestas.

-Nada, no somos nada.- Juan asiente, se le había escapado esa idea. -Vos por qué vivís?-

-Supongo que uno busca darle sentido a la vida y eso motiva, pero el principio fundamental no lo sabemos-

-Porque es Nada-. La idea de la nada ya les está haciendo eco demasiado fuerte, se sienten livianos, totalmente relajados en esa nada, que creen estar descubriendo.

-Vos decís que no hay tal fundamento? O que la nada es ese fundamento?-

-Es lo mismo. Quiero decir, en este transcurrir del tiempo, que es inmensamente infinito, qué representamos? Una millonésima parte de una milésima de segundo de un año luz? Imposible de representar-

-O sea nada- Juan estaba en el centro de gravedad.

-Exacto. La nada es el absoluto, el supremo, y ante la nada el hombre ha creado todo, porque la nada inquieta, carcome, exige, obliga, te incita a hacer algo, a crear una religión, una cosmogonia, y hasta te obliga a rezar Juan!. Ya lo dijeron todos los filósofos-

-Es cierto-. Juan mira el piso, demasiado tarde y largo tiempo para andar queriendo entender la nada. -Estas drogado boludo?- pregunta, se ríen mucho, y ni saben cómo llegaron hasta ahí.

-Hablemos de culos y tetas, ja ja ja- Opá la nde vino.

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Por Chespi

7 comentarios:

Los que hacemos cosmogonias dijo...

ese final! jajaj

eMiLiA dijo...

Me gustan esos diálogos.

Un abrazo!

BeLén dijo...

Muy buen diálogo para una noche como la de hoy. Preguntas que yo también me hago en situaciones y contextos similares, pensamientos que rondan en la cabeza y terminan en la NADA misma que aparece al final del texto, esa misma que nos mueve y nos hace sentir vivos..

Muy lindo blog, saludos!

Patchouly dijo...

Buen dialogo. Acabo de descubrir tu blog y creo que pasaré a menudo por aqui. un beso

Verònica dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Verònica dijo...

Excelentisimo este diàlogo, magistral te diria, super interesnte, seguro que el vino y el faso fueron muy buenos complementos, positivos..
Esas charlas tan disfrutables, mas que nada con amigos, hablar de la vida... de la muerte, de lo que sentimos... el mundo que gira e inevitablemente nosotros con èl, salvo que decidamos antes por esos ùltimos minutos...

Un abrazo, lleguè desde el blog de Xaj, fue bueno seguirte la huella,

Vero.

Xaj dijo...

Esos remolinos de palabras. La nada termina por meter el gol, sobre la hora.

Saludos loco!