sábado, 13 de junio de 2009

Planeamiento y ejecucion de una muerte (I)







Gordo pasó las últimas noches examinando detenidamente la opción. La conclusión era que no le quedaba otra, pero cómo hacerlo. Tal vez ellos, los otros, se horroricen al principio, y con el paso del tiempo se vayan olvidando. Pero cómo hacer para evitar el desastre.

Va a casa del negro, no su mejor amigo, sino el único. Lo encuentra armando uno, -hijo de puta parece que lo olés de lejos- lo recibe el negro.

-No seas boludo y ayudame-, dice el gordo, sacándole de la mano el armado, prendiéndolo, mirándolo fijo a los ojos, -me voy a matar- y le da una seca grande. Negro no sabe que decir, -vos no fumas mas-, como un padre a un hijo, y lo arrebata.

-Enserio boludo, pero me tenés que ayudar a que no se arme un lío, que mi familia no quede destrozada-. Negro no lo toma muy enserio, acaso porque no le gusta al hombre ser conciente de que va hacia la muerte, tarde o temprano, por azar o por determinación propia. Pero agarra la propuesta, y decide ayudar al gordo, como si fuera un juego, a preparar todo para su muerte.

No hay porqués, ni motivos, ni delirios sobre el tema, porque no hay pregunta. Eso los demoraría en algo sin importancia, y tienen trabajo que hacer. Primero elegir la forma de morir. Tiene que ser una forma rápida, tranquila, y sin hacer mucho lío. No tiene que quedar una imagen horrenda en la escena. Nadie tiene que darse cuenta enseguida. Y hay que elegir un día especial, que pueda disimular un poco el hecho.

-Vamos a conseguir algún veneno fuerte, que sea rápido, yo tengo un amigo que me lo puede conseguir-. Le dice el negro, que ya está pensando cómo hacer para que la familia del gordo no se desmorone cuando se muera. –Quedate tranquilo que yo me ocupo de todo. Pero tiene que ser serio esto, nada de boludear porque con los sentimientos de las personas no se jode-. Negro pasa el faso, y a comunicarle las ideas. Tiene que hacer que todos empiecen a pensar en la ausencia del gordo –a ver cómo reaccionan-. Primero lo mas fácil, la hermana, que es muy apegada a la familia. Ella puede ser un punto determinante, porque puede ser el centro de soporte. Hay que hacer que vea lo bueno que es el gordo. Que vaya rememorando las buenas acciones, desde el haber nacido, para ocupar la atención de los padres y desviarlos hacia otra cosa que no sea hacer de su hija la princesa del mundo. –Pero ojo que eso puede jugar en contra, porque si no estas mas, la atención vuelve a centrarse en ella, y puede volverla loca. Así se la pasaría el resto de su vida pensando en por qué no estas mas-. Pero es una opción, empezar por ella, a ver que pasa. –Cuanto tiempo tenemos?- le pregunta al gordo que está abstraído en otras cosas. Tienen poco tiempo, y es mejor, así las cosas tienen que ser más eficaces y bruscas, como todo buen y real cambio.

Después hay que pasar al padre, tipo jodido, la ley de la casa. Él tiene que empezar a pensar en como reacomodar la familia cuado le falte un integrante. Puede que ayude, si ve los beneficios de no tener que mantenerlo más al gordo. –“Una boca menos” dice siempre que te vas a comer a otro lado- lo jode, para traerlo de vuelta a la tierra.

Después la mamá, la mas difícil sin duda. Es una señora en su casa, sabe todo sobre todos, y está demasiado encariñada con el gordo. -Sería mas fácil si la que se muere es Andrea, que no se lleva tan bien con ella- dice el negro provocándole risa al gordo, que esta triadísimo en el piso mirando el cielo razzo.

-Ahí está! Tenemos que hacer que te odien. Conviene más, porque así van a desear tu muerte, como tu mamá desea a veces la muerte de Andrea-.

-Ya me odian, más o menos, dependerá de cada uno, pero ya me odian, lo siento en sus miradas, en sus palabras, cuando me hablan-.

-No seas gil, todo el mundo se odia, tu familia no es la excepción. El tema es hacer que deseen tu muerte en serio-.

Entonces ya tenían el material para conseguirlo. Ahora faltaba saber la forma, y ante las múltiples opciones, lo mejor sería, que el gordo empiece a investigar qué puntos personales de cada uno se podrían tocar para generar el odio mortífero. Prendieron el televisor y se olvidaron por un rato del asunto, había en la pantalla un espectáculo imposible de ignorar.

(De hecho, todavía no termina...)

Por Chespi

1 comentario:

Victor dijo...

desgracias de los chicos bien