martes, 16 de junio de 2009

Planeamiento y ejecucion de una muerte III (la ejecucion)

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El gordo había hecho ya un buen trabajo, pero había algo, que por no salir en el momento debido, salió después, y como toda cosa que llega tarde, no sirve para nada.

–Por qué te querés matar boludo?-. Preguntó el negro.

Gordo se sintió conmovido, ante tal muestra de afecto. Y le explicó brevemente que no soportaba más el hecho de existir sin ningún sentido. –No tengo propósito- le decía, -además está todo jodido, la gente está cada vez mas loca, y no los aguanto mas. A nadie le importa un carajo que te pasa a vos, son todos unos egoístas, unos forros. Por un peso te pasan por encima-. La crítica social aumentaba, pero no era eso lo que el gordo quería decir. –Si no me mato, voy a matar a alguien, entendés-. Con eso pretendió dejar todo claro. Al negro no había que explicarle mucho las cosas, pero no podía evitar pensar que su amigo era uno más de los tantos reprimidos que se querían suicidar, de esos que abundan en las ciudades grandes y patéticas. Al final, su amigo terminó cayendo en el excedente del sistema. No lo convencía mucho esta justificación del suicidio. Pero parecía coherente, como un grito desesperado por dejar de vivir una farsa, típico, pero coherente.

-Te vas a preparar una nota suicida?- Gordo lo miró descolocado, no sabía qué poner en una nota suicida, no había pensado en ella, como si no quisiera dar a conocer motivos reales. El negro le buscó unos modelos en internet para que vea cómo se hacen. Encontraron algunas memorables, de gente famosa que terminó siendo descarte, como el gordo.

Ya estaba todo listo, el negro le entregó el veneno, se fumaron un faso para despedirse. Rieron, miraron televisión, y comieron una pizza especial. El gordo lo abrazó, y se fue.

Negro quedó sentado en el sofá, mirando la pared, pensó en salir corriendo. Se paraba, se sentaba, caminaba en círculos y en línea recta de ida y vuelta, se sentaba, se paraba, caminaba, fumaba, y comenzó a no poder aguantar el impulso de llorar. Al final de cuentas era un ser humano. –Qué hice? Para qué lo ayudé?- se autoreprochaba, -maté a mi amigo soy un hijo de puta, en lugar de ayudarlo- por un momento, se dio cuenta de lo que en realidad había hecho, sin saberlo, pero eso no era para ellos, que una vez se juraron nunca caer en el pateticismo de querer socorrerse para sacarse del pozo. –Del pozo nadie sale, es mejor quedarse ahí- fueron las palabras del gordo aquella vez. Palabras de un sabio, de un ingenioso mirador de lo que hay mas allá de tres metros a la redonda. Un egoísta que no podía soportar recibir ayuda de alguien más. Un aparente indiferente que se iba a suicidar, tal acto de un ego aumentado a la enésima potencia, que aún así tuvo el generoso gesto de pedir ayuda para su realización. A fin de cuentas, era un ser humano, y en algún punto los otros le requerían algún mínimo de respeto, y él los correspondía.

Gordo llega a su casa y encuentra la familia en el living, mirando el show de medianoche. Casi lo duda, pero se sienta un rato a observar el espectáculo, que no es el de la tele. Va a su cuarto, deja el veneno en el cajón de su mesita de luz, agarra una birome y escribe su nota, con mucha tranquilidad. Decidido a vengarse, derribando todo el propósito de no joder a nadie con su muerte

A la mañana la escena era típica, el gordo yacía acostado en su cama, con la aguja todavía clavada en el brazo, sobre la mesita de luz, el sobre. La madre gritó toda la mañana en llanto desconsolado, el padre quedó sin reacción, la hermana se desmayó. Pasado el mediodía ya habían preparado todo para el velatorio, y el negro se presentó en la casa, llorando. Fue recibido con gritos e insultos, fue golpeado por la madre, a la que le siguió el resto de la familia en un descargo de bronca. No entendía nada, pensó que el gordo les contó que él lo ayudó a preparar todo para suicidarse. Pero no, el motivo era muy otro, y nunca pensó estar tan desconcertado. Al volver a su departamento encontró entre sus cosas una nota del gordo, parecida a una que vieron en internet, que le decía que lo perdone, le agradecía todo lo hecho, y que había encontrado la mejor manera de que lo ayude. Ya le parecía al negro que la justificación que le dio el gordo no era buena. Su familia estaría muy ocupada odiándolo a él y así se olvidarían del asunto del suicidio enseguida. Además era la única forma de cobrarse el dolor que le había causado, sin darse cuenta, cuando de a poco fue haciendo imposible el hallazgo de algo que el gordo nunca iba a poder tener, y aun así lo buscaba. En eso, el gordo condenó a su amigo a la culpa, y a su familia al odio contra él.

En la nota que dejó en su mesita de luz para los padres decía, en pocas palabras, que su problema era un no ser, ni tener. Dentro del cajón, estaban todas las cartas de amor nunca declarado. Avisos sin importancia cuando nadie los ve. En el departamento ahora el negro yace en el suelo de su living, con una tuca en la mano, y una buena dosis del peor veneno en las venas.

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El destino no puede ser otro (que morirse) cuando no se puede sostener mas el deseo.

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Por Chespi

5 comentarios:

Xaj dijo...

Si estás en el filo, por lo menos hay que partirle las rodillas a los que las tienen de acero, platino y cejas de generaciones calladas. Hay que hacer valer este vuelto.

Saludos man!

mabel casas dijo...

chespi

tres pasos para una muerte, muchas muertes que dieron tantos pasos!!

hay tragedia en cada secreto abierto,
y egoismo en el callar causa o callar ayuda.una muerte anunciada y otra desencadenada

y hasta en la muerte se manejan las culpas para otrosy como en la guerra no acepto ni recompongo antes de disparar

la vida con faso o sin faso con deseos o negaciones, merece más dignidad
pufffffff ya ves un impacto leer y no pude con mi genio de decir...
lográs algunas frases desde lo literario muy metafóricas para separar y ponerle moñito

jodido el tránsitar de todos los Negros y Gordos de este mundo que los destina. La discriminación se hace en sí mismo y desde el afuera y se dispara mal, destruirla es la deuda

cariños chespi...

caropé dijo...

me gustó gente, no me fijé si es blog compartido,
salu2!

caropé dijo...

Chespi, ya ví

mabel casas dijo...

te contesté sobre este posteo...en lo que me dejaste en mi blog ( cuento "vienes por que me añoras" de respuesta a lo que puse acá

medio loco medio cuerdo lo que puse, pero soy como vos empiezo a escribir y salen cosas que dan para seguir.

veo que tenés posteos nuevos y uno vuelve sobre la nada, con tiempo vuelvo para leerlos a fondo y dejarte mi percepcion ...bah...debería plantearme si también es nada lo que digo uff...no?

muchos cariños chespi