sábado, 20 de junio de 2009

Teorías absurdas (Líneas de colectivo y humanidad)

.

Una línea de colectivos de una ciudad de hoy, hace un recorrido predeterminado, unas tantas veces por día. Tiene varios vehículos para ofrecer un buen servicio. Controla las rutas que otras líneas no controlan, cumple horarios que otras no, y lleva gente que otras no. Controla sus propios gastos, los sueldos para sus trabajadores, y hasta a sus trabajadores les controla los horarios a los que deben acomodar su vida.

Lo que no controla una línea de colectivos es a sus pasajeros. Al hacer su recorrido, sube gente de diversa índole, que va para lados diferentes, que sube en determinada calle, y baja en otra, sin que la línea por esto tenga que hacerse cargo o tenga un poder sobre el recorrido de la persona, excepto, claro está, sobre el recorrido entre tales y tales calles, por donde se demarca su recorrido. La línea ofrece un vehículo que transita todos los días el mismo camino, pero la gente que sube no lo hace todos los días, ni son siempre los mismos, ni van siempre al mismo lugar. Si bien los hay quienes suben todos los días o la mayoría de ellos para ir a su trabajo, a su colegio, su universidad, no lo hacen porque la línea se los imponga, sino porque su cotidianeidad los lleva a adoptar esa línea para lo que están obligados a hacer para otro fin. El colectivo se presenta nada mas que como un “medio de transporte”, para otra cosa. Las personas que lo usan, se pueden subir o bajar en cualquier momento, sin que la línea decida sobre eso. Sólo decide el colectivero, a veces, no dejar subir a alguien, porque no le conviene, porque la persona pueda ocasionar disturbios, pueda agredir a los demás pasajeros, o porque no se admiten animales en el transporte publico. Pero es muy poca la cantidad de decisión que tiene un colectivo sobre la gente que lo usa. Es así como se presenta en lo interior del hombre, la forma de manejar lo que le sucede.

Lo que le sucede es que hay algo que acontece todos los días, de distintas maneras. Y para eso que le acontece, tiene una o varias, líneas de colectivo que encausan los hechos. Pero nunca, el hombre puede manejar lo que acontece como de una manera nueva y diferente a lo acostumbrado. Sino sólo transportarlo con algún medio que posea. Así como la línea de colectivo no puede decidir por él, pero puede llevarlo a lo que quiere, o a veces, más o menos a donde quiere llegar. Es así que asiste todos los días a un montón diferente de pasajeros para sus líneas de transporte, y los lleva, para donde él sabe, para donde él conoce el camino, porque es mas fácil un camino ya conocido, y los pasajeros se van bajando donde quieren, o donde pueden quedarse.

Hay veces, que en los horarios picos, los colectivos se llenan, y el sistema no da abasto. Eso puede debilitar al colectivo, que tiene un motor para un determinado monto de gente, o incluso puede averiarlo, dejándolo inutilizado para su fin. Lo que significaría una imposibilidad de los pasajeros llegar a sus destinos. Y el conflicto se desata, los pasajeros se quejan, y reclaman. Cosa por lo demás muy justificada. Pero el colectivero, que no tiene la responsabilidad de que el colectivo no funcione, decide hacer otra cosa a veces, y cuando está colmada la capacidad, no sube mas pasajeros. Dejando a muchos inmovilizados, o llegando tarde a sus destinos. Lo que significa conflictos en otras esferas del sistema, porque al llegar tarde o no ir a donde deben asistir, dejan sin hacer sus tareas, sus contribuciones al buen funcionamiento del circuito, incluso pueden hacerlo colapsar o paralizarlo.

A veces el problema puede ser mayor, si en la ciudad hay movilizaciones de otros pasajeros en potencia que cortan las rutas del circuito, paralizando efectivamente todo el recorrido. En este caso el colectivero tiene a su cargo la decisión de desviarse para llegar al mismo fin, por otro camino, apenas desviado. Pero eso es en los colectivos.

El hombre es, una especie de trole bus, un medio de transporte que no puede desviarse de su recorrido, por estar sujeto a un cable que le da su energía para andar. Si lo hiciera, o pretendiera hacerlo, quedaría sin energía para seguir. Por eso cuando se equivoca, pierde el monto de energía necesaria, y queda hundido en un pozo depresivo, o mas bien, paralizado.

Para el trole bus basta con que la movilización o el corte de calle cese, o bien se movilice hacia otro punto, y así el circuito se reanuda. Pero en el hombre es diverso. Porque una vez perdida la energía, cuesta recuperarla. Es como si ante la parálisis, se oxidaran sus engranajes, y así le cueste mucho volver a circular. Se hace viejo, en medio de esa inmovilización. A no ser claro, que venga algún mecánico, y le aceite los engranajes. O bien, mucho mejor y mas propicio para su ego, una buena persona, que con sus palabras, pueda poner en movimiento toda la energía. Reintroduciendo la emoción, a veces con el simple hecho de dejar ver para sí, un mínimo de interés. Es así que nadie sabe cómo, pero a veces, el hombre se sobrepone de las angustias más terribles ocasionadas por los choques de intereses, y sigue adelante. Siguen andando, por inercia, con energía suficiente por un tiempo, hasta que en algún momento, algo ocurre, y termina el recorrido.

-Te llamó María-. Le dice una señora a su hijo, que está tirado en su cama, mirando la esquina de su habitación hace unas cuantas horas. El muchacho se levanta, y se dirige al teléfono.

El otro gran tema es el hecho de que los pasajeros tengan que ir a lugares muy difíciles de llegar, o muy lejanos. Y para eso, ellos no pueden controlar las líneas o los colectivos, guiándolos hacia donde quieren ir. El colectivo sigue su camino indefectiblemente. Así como la línea no controla a sus pasajeros, éstos no la controlan a ella. Pero algo pasa, el ser humano es muy ingenioso, muy creativo, entonces las combina. Y así va hasta determinada dirección en una línea, se baja, espera otra que viene cumpliendo con su recorrido habitual, se sube, y con eso llega hasta donde quería. O puede que la combinación se extienda mas todavía Pero esto le significa al pasajero, un gasto mayor, de dinero y de tiempo.

El ser humano es además un ser que paga el precio, con lo que tiene, o lo que puede. No lo hace sin quejarse ni rezongar, se lamenta mucho a veces tener que ir tan lejos, pero no lo puede evitar, tiene que hacerlo, porque si no tuviera que hacerlo, simplemente no se gastaría en hacerlo. Por qué “tiene” que hacerlo? Es un tema para otra ocasión, por ahora podemos decir, que alguien, o algo se lo demanda.

Con esto de la combinación puede que ocurra, por ese azar que envuelve las tramas cotidianas, que en algún punto de intersección entre las líneas combinadas, algo le pase al pasajero, y así pierda efectividad la combinación, y por ende no encuentre medio de llegar a fin. Siempre habrá medios alternos para hacerlo, eso si, siempre y cuando se tengan los recursos para usarlos. Así uno se tomará un taxi, si tiene plata, o si no le han robado lo que tenía. Incluso puede que no haya taxi, por lo tarde que es, o por la zona que se transite. La trama, es muy compleja.

Otras veces el destino no está tan lejos de donde una sola línea puede dejarlo, entonces el pasajero la usa para llegar donde le convenga, y desde ahí emprender el resto del camino a pie, o al trote liviano, si el reloj lo apura.

Gran importancia tiene lo que dictan las agujas del reloj, o sus cifras. Porque a veces pasa que el colectivo se topo con todos los semáforos en rojo, o se topo con un corte momentáneo, no llegando a tiempo para que el pasajero haga uso de él, obligándolo a tomar un medio alternativo, o impidiéndole llegar a tiempo, y si la cuestión requería de exactitud, el pasajero se verá frustrado en la realización de su fin.

Lo predeterminado se combina constantemente con el azar y lo indeterminado, a tal punto que es imposible saber de antemano si algo supuesto se concretará o no, cuando lo que acontece se da justamente en el mundo de los humanos. Que a pesar de estar condicionados en mucha cantidad por ese azar, se ven destinados a lo que les pasa. Y una vez que pasa, no podría haber sido de otra forma, que un piquete se haya dado y haya impedido llegar a tiempo, colmando la ultima oportunidad de hacer algo, dejándolo fuera de cualquier gratificación, frustrando todo, generando la angustia por no poder.

María le dice al muchacho que hace tiempo ha dejado de comportarse como debería. Que antes de seguir así, es mejor que cada uno siga su camino. El muchacho vuelve a su habitación, se acuesta, y mira el techo, por horas.

.

Por Chespi

3 comentarios:

eMiLiA dijo...

Uh, me gustó mucho el relato. Coincido con lo que dice respecto al colectivo como "medio" y me resultó mucho más interesante la fotma en que lo ligaste al muchacho inmóvil y meditabundo.

Un abrazo!

Anónimo dijo...

Que locura, y pensar que tenemos medios de transporte en el alma!!..

Copado!

El sitio en total tambien..

Saludos.. Pau

Ayelen dijo...

me sentí tan identificada! Es increíble la cantidad de reflexiones que podés sacar de un colectivo, qué buena analogía.
Chespii, me sacaste fana de Aristimuño, jaj. Es genial, no me gustó tanto en Azules turquesas, pero el resto... qué lindo Plug del sur! mañana tocaba en La Plata y en una de esas iba, pero llamé al Podestá y me dijeron que se suspendían todas las funciones del mes por el tema del cerdito :P así que veremos cuándo vuelve. Sería demasiado lindo verlo en el Botánico!


Un beso!