viernes, 24 de julio de 2009

Encuentro entre humanos

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Por el mismo lugar circulan muchas criaturas de la especie, que asisten a encuentros, comandados por el azar que rige en todas las acciones que ellos, desde que aparecieron como especie, comenzaron a realizar.

Luego de ordenar cada uno su café, su cerveza, su agua, su gaseosa, un músico, que siempre es más extrovertido, rompe el hielo y comenta que tuvo un lío increíble con el calefón de su casa. Que no prendía al abrir la canilla, no arrancaba, pero cuando abría mas la canilla hacia como una explosión que salía fuego del agujero donde se ve la llamita, y eso era un peligro. Así que llamo un gasista, y éste lo único que hizo fue cerrar y abrir el paso del gas, y así quedo solucionado el inconveniente. Por eso le cobro treinta pesos.

-Treinta pesos! Pero vos sos loco o qué? Cómo le vas a pagar eso por abrir y cerrar una llave de gas.- lo retó el medico.

-Y que se yo, pensé que no importara lo que hacia, sino que me hubiera solucionado el problema, y me pareció justo pagarle por eso, lo que cobrara-.

-O sea que si te pedía cien en lugar de treinta se lo hubieras pagado?- preguntó un ingeniero apelando a la ignorancia del músico.

-Por supuesto que no, soy bueno, pero no tonto-.

Y llegan las bebidas, dos ceniceros, al tiempo que pasa una suculenta mujer por la vereda, y ellos reciben sus pedidos con la mirada puesta en los tacos, las curvas, y los trozos de tierra de ese continente que pasaba, queriendo conquistarlo, y abatir con un imperio esa tierra. Se miran entre si, y sin hablar se comentan sus fantasías gesticulando, haciendo gestos, de algunas practicas que se tienen por costumbre.

-Qué cosa las mujeres no?- dice el psicólogo al tiempo que prende un cigarro.

-Las fantasías! Ma qué mujeres!- dice el músico y pide un cigarrillo. Observando que en la mesa de al lado dos viejonas los miran con indignación, “Qué vulgares”.

-Parece que va a llover hasta el domingo eh-

-Qué día es hoy?- responde enseguida el músico al comentario. Todos ríen.

-Hoy es jueves Pablito, estamos en el planeta tierra, que queda en la vía láctea-. Como sobrándolo le dice el ingeniero.

-Che pudiste medir la distancia entre planetas que hay en nuestra galaxia? Porque estoy pensando hacer un viaje- lo sobra más aun el psicólogo al ingeniero, porque sabe que él tiene esa obsesión con la exactitud y con que la gran solución a todo, sea la ciencia.

-Si querés te lo mido- como si fuera fácil, (y lo es).

-No les parece que el universo es demasiado perfecto?- Reflexiona con ceño fruncido el comerciante. Y todos se sorprenden de que èl pensara en eso.

-A que te referís con demasiado perfecto?- pregunta el medico que ya se alista a responderle.

-Claro, esta todo demasiado organizado, con las orbitas, las formas redondas de los planetas, el sol, grande y redondo que da luz, como cuando uno pone un foco en su casa para poder leer bien-.

-Te parece porque el redondo es la forma de la perfección, pero en realidad es todo un tremendo lío, un gran quilombo de accidentes al azar- dice el psicólogo, yéndose a otro lugar con la reflexión.

-No, lo que quiero decir es que eso tal vez sea signo de que en realidad alguien hizo todo esto-. Y todos le protestan enseguida.

-Ah! Ya vas a comenzar con lo de Dios!-

-Esta bien, el ve a su modo los signos que hay en su realidad. Como lo hicieron Sócrates, Platón, Aristóteles mejor que nadie, Darwin, Einstein, Galileo, Copérnico! Gran salvador de la humanidad, héroe! Que murió por nosotras.

-Dijiste “nosotras”, tuviste un lapsus fallido!- dice el medico, y ríe a carcajadas en complicidad con el músico y el ingeniero.

-Estupido, es lapsus, o acto fallido, el lapsus fallido no existe-. Como enojado responde el psicólogo.

-No importa, lo tuviste, tenés que ir al psicólogo-. Ja ja ja

-Si voy, por supuesto- y todos callan. –Ustedes son los que se niegan a aceptar que todos tenemos problemas que debemos afrontar, por el simple hecho de vivir en sociedad- demasiado moralista?.

-Ma si, mira si voy a necesitar que un tipo cualquiera, que encima está medio loco, me diga cómo solucionar mis problemas-. Le recrimina uno.

-Y no se, no se quien estuvo deprimido por un divorcio-. Silencio rotundo.

-Che el domingo voy a tocar en el teatro- el músico ayuda a saltar la barrera del silencio, otra vez.

-Eso es lo bueno de ser músico, tener presentaciones en público, mostrarle a la gente lo que uno hace, y mejor aun que a la gente le guste-. El comerciante lo ayuda a saltar la muralla.

-Por eso preguntaste que día era hoy?- pregunta uno.

-Si, mañana tengo que ensayar, y no me tengo que olvidar-. El silencio rotundo se troca en risa compartida.

Ese día, antes de ese momento, todos habían estado en diferentes partes del circuito vertiginoso, en diferentes estados.

El ingeniero se había levantado a las cuatro de la mañana a terminar un proyecto para la compañía, estaba desesperado; el psicólogo abrió su consultorio a las ocho y treinta, preocupado por un paciente que tiene tendencias suicidas, mas que todos los demás, y además su mujer estaba peleada con su familia; el comerciante se levanto a las siete, y para cuando eso su mujer ya había puesto la pava en el fuego, mientras el abría él negocio; el medico a las 6.00 estaba saliendo en su auto rumbo a la clínica, concentrado en la cesárea programada para el día; el músico, dormía, y lo hizo hasta las doce del mediodía.

-Otro café cortado por favor, y un tostado- pide el ingeniero.

-Vos acompañas el café con tostado, y no el tostado con café-. Le hace una observación el psicólogo, y el ingeniero hace el gesto ese de torcer el labio inferior y levantar las cejas, como diciendo “puede ser, no me doy cuenta la verdad”.

Cuando el medico llegó a la clínica la mujer ya estaba en la sala, su esposo muy preocupado esperando en la sala que sirve para eso. Entonces se le acercó, le apretó el hombro, y le dijo –Quédese tranquilo hombre, todo va a salir bien-. Nomás eso es necesario de parte de un medico para calmar la angustia de las personas queridas de sus pacientes; El psicólogo recibió a las diez de la mañana al suicida, y tuvo una terapia intensa. Le habló sobre reemplazar un objeto por otro, de buscar una salida mas saludable a la perdida, de ocupar su energía en algo, de levantarse de la cama, de salir al mundo, básicamente de vivir, para que no siga queriendo matarse; El comerciante tuvo un día agitado, porque el supermercado estaba cerrado por huelga, y todo el barrio cayo a su despensa. –Acá no hay huelga señor!- le gritaba a su hijo que estaba cansado de atender gente, mientras él cobraba en la caja; El ingeniero terminó el proyecto, llevo la maqueta a la oficina de conferencias, y expuso su idea. A la media hora tenia un contrato nuevo y una maqueta que costo mucho trabajo e insomnio en el tacho de basura. El músico mientras tanto soñaba con una casona que albergaba locos y esclavos.

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Por Chespi

6 comentarios:

Bell dijo...

la verdad que no..jajaj la flasheaste un poco.
Besitos.

Ando apurada, otro día leo.

BeLén dijo...

Interesantes esos encuentros donde se mezclan conversaciones que provienen de distintos lugares, diferentes pero con un punto en común siempre. Me gusta la idea de llamarlos banquetes modernos, asistiendo a ellos nos enriquecemos mucho..

Saludos!

eMiLiA dijo...

¡Qué enredo!

Me gustó mucho, pese al mareo.

Efecto lunes.

Un abrazo.

Cloe dijo...

Conversaciones de hombres.
Muy interesante.

Abrazo

Patchouly dijo...

Casi me pierdo pero me gusto mucho jeje
Besos!!

Espérame en Siberia dijo...

Muchas gracias. Seguimos en contacto.
Te leo mejor hoy en la noche :)