domingo, 9 de agosto de 2009

Accidentes


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Ruido constante en el ambiente, ecosistema evolutivo, sobrecargado, millones de elementos materiales, inmateriales, ruido de maquinas, motores, el lenguaje hablado, los pasos de cientos de personas, y la naturaleza invadida que se expresa en el ruido de las hojas de los árboles que crepitan, y los pájaros que aun albergan allí, en la plaza donde están algunos árboles, y están Pablo y el psicólogo, debajo de ellos, en un banco, sentados.

-El otro día estaba llegando a la sala de ensayo, cuando sale María, y me cruza sin hablarme, como queriendo esquivarme a mi y a mi mirada, la tomo del brazo, y se sacude, me dice de todo mientras se va-.

-Qué te dice?-

-No puedo creer que seas tan egoísta-. Pablo prende un cigarro.

-Los actos y sus consecuencias- le dice el otro. -Mirá Pablo, cuando uno hace algo, está haciendo mucho mas que eso que hace, está desatando una serie de eventos en cadena que van a tener no uno, sino varios efectos, en las demás personas, porque, vivimos conectados, de alguna forma. Así que decime, qué fue lo que hiciste para que ella te diga eso-. El psicólogo no puede dejar de hablar técnicamente ni aun cuando esta con un amigo en una plaza

-Nada, simplemente me encargué de hacer las ediciones del repertorio para el show, y creo que se enojó porque puse su obra en el medio, y no al principio, como ella había querido. Pero lo hice pensando en la estética del show, no en mí, porque ni siquiera puse de introducción una obra mía, sino una de Felipe-.

-Eso francamente no importa, porque ella ya tiene una idea en la cabeza de que vos serás un egoísta, o por lo menos más de la cuenta, más que las otras personas. Las cosas suceden por accidente Pablo, no porque ella quiera, o porque vos seas deliberadamente un egoísta. Ella debe tener una serie de accidentes en su memoria, que le hacen formatear los sucesos actuales de acuerdo a la serie que está en su cabeza-.

-Accidentes?-.

-Claro, dos o más cosas que colisionan en algún punto, en cualquier plano de la realidad-.

-Qué es eso, una teoría?-.

-Si, la mía-.

-La tuya?-.

-Sí. Mejor dicho, mi forma de pensar las cosas. Es decir, si vos no hubieras sufrido una serie de accidentes, no hubieras terminado siendo músico, ni siendo Pablo, ni conociendo a María, ni hablando conmigo. Ni siquiera hubieras nacido si no hubiera sido por un accidente. Me entendés?-.

-Claro-.

-Toda esta gente a nuestro alrededor es efecto de una gran accidente, que si lo llevas a sus ultimas causas, terminas en el infinito, e imposible de resolver, problema de la existencia, el mas grande accidente de todos los tiempos-.

-Habría que retroceder muchos años para ver la serie de accidentes que dieron por resultado, por ejemplo, mi vida-.

-Exacto, los accidentes, que son las causas, y sus efectos, que siguen siendo causa de otros efectos posteriores de accidentes, por siglos y siglos. Vos y María ahora podrían ser un accidente, que tendrá por resultado, dentro de un par de generaciones, o mas, cosas que no te podés imaginar-.

-Es re loco. Tuve un sueño el otro día-. Y el psicólogo lo interrumpe con la mano, haciéndole “stop”, mientras prende un cigarro.

-Pará, primero vayamos a lo actual, contame más-.

-No hay mas, ahí quedó todo, y desde ese día no aparece a ensayar, ni me contesta el teléfono-.

-Bueno, pero vos estás tratando de hacerte cargo de la cuestión-.

-No, o sea, capaz que si, pero, no se. Quiero decir, está bien, que uno se tenga que hacer cargo de sus actos y las consecuencias, pero por qué tengo que hacerme cargo de los actos de otros? Eso me molesta mucho, porque, si a ella sus experiencias le hicieron pensar, que uno al cambiar una programación está siendo egoísta, por qué tengo que sufrir yo las consecuencias? Eso está mal, obviamente, no va-.

-Ese es el problema con la encadenación de sucesos. Los resultados son largos, duraderos, y el resto de los accidentes tienen que soportar esa causa. Cuando vos naciste, tuviste que soportar todos los accidentes que sufrieron tus viejos en su vida, así como ellos lo de sus familias, y así sucesivamente. No es fácil, pero tenés que encontrar la forma de que pase algo, otra cosa, para que se vuelvan a encontrar-.

-Cómo hago?-. y el psicólogo se levanta del banco, ante la mirada desesperada de Pablo, pasa saludar al médico, que está pasando por la plaza y los ve.

-Qué hacen muchachos!-. Saluda el médico, y Pablo vuelve a la realidad para darle un abrazo y un beso. Conversan sobre cotidianidades, como qué hacían por ahí, adonde iba el médico, de dónde venía, qué hacía, cómo le iba.

-Se dieron una reunión en secreto eh!- Bromea el médico –interrumpo la sesión de terapia? Ja ja ja-.

-No, nos encontramos en el bar, por accidente, en el almuerzo- lo mira a Pablo al pronunciar la palabra “accidente” -y vinimos para acá a pasar el tiempo-. Aclara el psicólogo.

-Bue che, los dejo porque ando a las corridas-. Y se vuelve a perder entre la gente. El psicólogo y el músico se sientan de nuevo, y se abre un “dos puntos” con la expresión del psicólogo que está por decir algo.

-El jueves nos van a cargar porque él nos vió acá, y va a ser motivo de risa, y de broma indirecta, sólo porque su rutina lo llevó a pasar por donde estamos sentados. Accidentes Pablo, ACCIDENTES-.

Ambos quedan mirando, pensativos en nada, y sin observar, el inmenso espectáculo que sucede en la calle, en la plaza, los pájaros, las damas, las suculentas tierras lejanas que pasan por la vereda y se llevan una masa de daños colaterales de sus accidentales desamores y desencuentros, los viejos nostálgicos y enojados, los oficinistas apurados mirando sus relojes sin que se les afloje la corbata ni se les manche el saco, los niños hipnotizados por las vidrieras, las adolescentes idolatrando al icono de turno, los edificios, los obreros levantando mas edificios, y un auto chocando contra otro.

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Por Chespi

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Exelente punto de vista sobre la vida..

Amo tu escritura

Sil

porende-mait dijo...

Empecé a leer. Interrumpí la lectura con algun otro pensamiento (cuando estoy algo cansada, o preocupada por algo suele pasarme). Me gustó y pienso terminarlo. Hasta la próxima ocurrencia! Saludos.

Xaj dijo...

Es nuestra vida, la que se va cubriendo, cmo cebolla, de capas de irrealidad cotidiana.

Saluditos man!

Verònica dijo...

que lindo, me encanta leerte, no se bien por què pero siempre me haces retornar a las pequeñas cosas, a lo poco que en realidad nos separa de los otros aunque a veces ni siquiera seamos capaces de salvar esa distancia... me quedè colgada con esa parte en la que te referis a lo que uno hace cuando hace lo que hace, eso de que en realidad no se queda ahi, no es tan sencillo no?... es fuerte si te pones a pensarlo...

besotes,gracias por compartir lo que haces.

Vero.

Cloe dijo...

Justo en estos días estaba pensando en el efecto mariposa y la teoría del caos. Basta un simple suceso, un accidente como decís, para cambiar nuestro destino.

Besos

BeLén dijo...

Sí, increíble... Invadidos de accidentes, cometiéndolos y siendo víctimas de ellos todo el tiempo.
Es verdad que a veces nos gusta hacernos cargo de accidentes de los otros, buscamos justificarlos para quizás justificarnos internamente y sentirnos más tranquilos, no siendo los únicos.
Saludos, muy interesante!