domingo, 30 de agosto de 2009

Con secuencias

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Esteban se suspende en el aire mientras explota un estribillo en medio de un recital al aire libre y cuando toca el suelo, todo el gran juego de luces se apaga sin razón.

Miles de personas reclamando con insultos dejan atrás sus ideales de un mundo en comunión y un técnico viendo que ya no hay chances se olvida de su consola y prende un cigarrillo que se consume incomodo.

A no más de treinta kilómetros una camioneta japonesa se desplaza a toda velocidad por el largo de la represa hidroeléctrica que abastece a gran parte del país, llevando a dos operarios y a Daniel, que tiene quemaduras de primer grado en toda su cara.

Un rato antes con el pelo aun sin chamuscar, Daniel decide hacer su caminata habitual para chequear unos cuantos relojes y verificar que todo este en orden.

La semana pasada había llovido mucho en brasil y ahora las compuertas estaban abiertas al tope y las turbinas a todo dar.

El río desemboca violento y Daniel nota que una de las luces que deberían estar en verde esta en rojo. Con su potente linterna sumerge la mitad de su cuerpo en uno de estos grandes tableros alemanes y sin saber aun que andaba mal, roza con su linterna metálica un gran cable sin cobertura y el gran tablero le explota en la cara.

Esteban decepcionado por el apagón no se desanima y organiza rápidamente una cantata en un parque cercano. Hay unas veinte personas alrededor de un fuego improvisado, un par de guitarras y mucho alcohol. Los ideales de comunión resurgían entre los jóvenes.

Daniel moribundo y drogado naturalmente por la adrenalina logro llegar a la sala de mando abriendo las puertas a los gritos, mientras sus compañeros y amigos dejaban sin pensar ese partido de truco y lo metían en la camioneta directo a la sala médica.

En algún momento inoportuno del trayecto Daniel se pudo ver en el espejo retrovisor y el dolor fue acompañado por la bronca y luego el llanto.

A Esteban le pasan una tuca y acepta sin vacilar, fuma tres secas y se recuesta en el piso a sentirlo todo un poco mas, empieza a divagar entre sus pensamientos y sus sentidos ahora agudizados le hacen llegar a conclusiones de perfección.

Esteban siente en lo mas profundo que la tecnología lo aleja de lo esencial de su ser, arroja su celular a la mismísima y empieza a sonreír levemente. Se reincorpora al fogón y se queda escuchando la música con cara de “ahora todo tiene sentido”.

A Daniel lo llevan urgente al hospital de la ciudad, que con un grupo electrógeno puede seguir funcionando y lo vendan de la cintura para arriba, una inyección con anestesia local y ahí queda para el deleite de su inconsciente.

Esteban llega a su casa con el amanecer y ve la nota en la mesa…

- Papa tuvo un accidente en la represa, andate ya para el hospital -

Ahora en el bolsillo de Esteban un celular nuevo y en la represa linternas de caucho.

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Por Martin

8 comentarios:

M a i t dijo...

Tres secas, nada más.

Cloe dijo...

Pequeñas secuencias como flashes y que nos cambian la vida.

Abrazo

.daNi MiraNda. dijo...

.

brillante

muy fuerte y muy bien relatado

un aplauso gran, mientras se disparan algunas vueltas a todo lo que tiene sentido.

mis felicitaciones al autor.

cibersaludos, dos

.daNi*

BeLén dijo...

El aquí y ahora en distinto lugar. Los peligros, las libertades y los respiros necesarios para atenuar las aturdidas.
Es loco pensar esto de las secuencias que transcurren en un mismo momento y se entrelazan entre ellas, y no perder de vista de que podemos no ser la excepción.

Saludos, Martín!

Verònica dijo...

el mundo entrelazado, las vidas que se cruzan... todo lo que sucede repercutiendo en algo mas... el movimiento. Fuerte y muy fuerte el texto, me gustò mucho.

dejo besos en el cajòn,

Vero.

Morella dijo...

Qué historia, alguien nos cría y el viento nos amontona parece...

No conocía ese tema de Arbolito. Gracias por dejarme la frase.

Un besote

tank girl dijo...

u.u

que desgracia.

mabel casas dijo...

muy bien trabajado
a dos voces de espacios y situaciones
y al mismo tiempo
las paradojas de la vida
lo que en un instante puede resultar un inconveniente superfluo jamás pone en el pensamiento que en algún lugar algo muy fuerte y grave sucedió y nos involucra los sentimientos

felicitaciones por este trabajo
saludos