jueves, 12 de noviembre de 2009

Alguien ahí?

Los dientes rechinando, el cuello apretado, las manos sudada, un escalofrío de mil voltajes por toda la médula espinal, los ojos abiertos al máximo de su radio, las pupilas dilatadas. Sentado con tremenda gravedad sobre sí, está el hombre mirando la televisión en mute, tratando de volver a percibir ese débil sonido que le anunció la presencia de algo más que él en ese departamento oscuro. Casi no puede, pero con un inmenso esfuerzo, se levanta y lo apaga. Y aparece, quien no quería que apareciera. Su fantasma más viejo, atraviesa por el pasillo dejándose ver. Y él parado, pesado e inmóvil, siente el pecho a punto de explotar.
Una princesita de buena crianza, piel rosada, rebelde, pelo negro teñido, como manda la ley de los estereotipos, lo mira a él, un valiente, fuerte de actitud, loco, atrevido, seguro de sí, que está metido en la escena y casi no tiene nada que ver con ella, y le pide que cambie de canal. Él ni la escucha, come y mira. Entonces le pega un sacudón en el brazo, y él la mira desorbitado, como apenas percatándose de que hay alguien a su lado.
-Me da mucho miedo loco, cambiá-. La princesa se tapa los ojos, para espiar de a poquito entre los dedos, y tratar de no pensar, en que sus fantasmas aparezcan cuando tenga que entrar a la pieza, o cuando camine por el pasillo.
-Vos estás loca si pensás que voy a perder esta oportunidad de sentirme así-.
Le transpiran los pies y las manos, le falta el aire, la habitación se agranda demasiado, pero no hay lugar donde irse. Se está volviendo loco muy rápidamente, tiene el impulso en el estómago, de ir hacia el pasillo, cuando da el paso algo lo frena como una mano en el pecho. Espera y se agita cada vez más, insoportablemente.
La princesa parece estar absorbida en la sensación. Tampoco puede moverse. El valiente siente mucho calor en la cabeza, y los pies y las manos congelados. Come y mira.
Se acaba de abrir un hueco en el medio de la habitación de las oscuridades. El hombre comienza a caer.
Los dos ahí sentados, se sacuden, como si fueran a caer también. En una reacción casi automática, innata, defensiva, sienten todo el temor de caerse por el vacío. Se agarran, como simbolizando el motivo por el cual las personas tienden a unirse.
El negro es muy denso, y silencioso. No da oportunidad de hacer nada, ni de agarrarse de algo. Ahí termina todo, la imaginación no puede ir más lejos.
-Qué sarpado- dice él, que no dudó un segundo en querer sentirse así. Se ríe. Siempre se ríe, de los gestos que delatan a los sujetos que tratan de ocultarse, en lo más intimo, de esos ojos que no engañan.
-Qué te reís- ella todavía está con pánico, y él con su risa, que al parecer la utiliza para amortiguar un poco el cagazo.
-Te estás muriendo de miedo-
-Si boludo, te dije que cambies-
-No hubieras mirado y listo- como si el humano pudiera contener esa tendencia de ir hacia lo que no le gusta. El supuesto derecho natural no es tan fuerte como para cubrir completamente ese impulso.
-Es como si nosotros quisiéramos caer por ese abismo viste, pero hay algo que te hace querer atajarte. Yo creo que eso es la vida- dice con acertada intuición, él que ha visto siempre la vida desde una perspectiva algo atrevida, sintiendo que todo le enseñaría algo en la vida, incluso la muerte.
-Dejame de joder- la princesa es vulgar.
-Enserio te lo digo, es como si quisiéramos ir directo hacia el final. Por qué te creés que pintaron tantos cuadros sobre eso, e hicieron tantas canciones de abismos, tantas obras de arte que simulan ese irse directo, pero de una manera más leve-. No será que algunos sublimados hayan experimentado realmente la desembocadura final? Es inverosímil, pero está sujeto a debate, ya que no se puede explicar cómo a veces las cosas tienen sentido recién a partir algunas pocas sublimaciones en el mundo. Después de todo, para qué sirve la sublimación, si no es para eso, para llevar más lejos, a un simbólico, ese pedazo de existencia que parece extinguirse en donde el tiempo deja de ser relevante.
-Qué tiene que ver, no delires-
-Y que si uno quiere expresar algo, enseguida se enfrenta al deseo de querer hacerlo, ir al final, y pinta un cuadro o escribe una canción, una poesía, justamente para no hacerlo- Cuando algunos han sucumbido al final de cuentas a ese impulso, han terminado por evidenciar que sus obras eran una estúpida etapa de preparación.
-Y los que pintan sobre cosas lindas?- ella no cree que todo se trate de la muerte solamente.
-Es otro punto de vista, pero de lo mismo. Por algo tenemos comedias y tragedias, nada más. Es imposible hablar de otra cosa, o te reís, o tenés miedo de morirte-
-Vos siempre te reís de todo-
-De vez en cuando, me gusta sentir el miedo. La verdadera forma de sentirse vivo, es tener miedo de morir. Pero no el terror, ese que vuelve locas a las personas-.
Como aquel que haciendo alarde del coraje de sufrir, no se mata por cobarde, por temor de no morir.”
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Por Chespi

5 comentarios:

Verònica dijo...

Si,acà yo.la verdad es que despues de leer esta ùltima entrada (y durante tambien) me dan vueltas un montòn de cosas en la cabeza. Y sè desde ahora, desde el vamos que por còmo estoy yo hoy no voy a poder dejarte el comentario que quisiera, quizàs no como si lo hubiese leido en un dia màs "normal". Y lo que màs me queda dando vuletas es eso, esa tendencia que tenemos a veces sin comprenderla de ir hacia "lo que no nos gusta",eso me intriga, y cuando ese ir hacia esa cosa se hace recurrente ya hasta empieza a dar bronca. Uno se pregunta muchas cosas, se pregunta por què, què necesidad... razona que puede que no este bien lo que hace pero siente ir hacia ahi. es muy loco y si, te hace sufrir, y a mi por lo menos me hace estresarme y pensar demasiado, mucho màs de lo que me quiero bancar. Podemos pensar que tenemos coraje por estar sufriendo, que se yo, tambien podemos sentir que somos muy pelotudos cuando tropezamos una y otra vez con la misma piedra... Hablabas de adrenalina citando a la Bersuit en el ùltimo comentario que dejaste en mi blog y es palabra clave esa para mi, quizàs seria bueno que no lo fuera pero es asi. La necesitè, la sentì, la incorporè hasta que no la tuve y me empecè a llevar mal con ella, creo que no se puede vivir de la adrenalina, que todo se puede ir muy al carajo.
La tele. La tele me esta molestando, o sea, vos acà lo usaste bien, para lo que querias transmitir pero la tele hablando en gral, al igual que los celulares y hasta la compu me estan pesando mucho. Salvando el tema del blog creo que estas "armas" (en todo el sentido de la palabra armas) se metieron en mi vida demasiado, al punto de que creo que es màs lo que me separan y me alejan de las formas mas lindas de comunicarme con el otro que lo que me comunican en sì. Y esto si me jode.
La muerte, no se, pienso màs en la muerte en vida que en la muerte despues de esto que estamos viviendo, a esa le tengo màs miedo que a la otra, al menos esa otra, la muerte fisica, por ahora no me ha preocupado mucho, quizas porque por una enfermedad bastante dificil que tuve la senti cerca y ahora estoy bien y acà todavia.

Y acà paro, estoy muy revuelta como para seguir comentando.
La entrada dice mucho, me gusta lo que dice y còmo, me gusta el intercambio con vos.

Un abrazo,

Vero.

Josefina dijo...

Ok, bueno, estaba en el blog de la chica de arriba (vero) y me agarraron unas ganas locas de visitarlos, por que a martin hace millones de años luz que no lo veo por los rincones oscuros de los cables cibernicos de mi msn, y pense o lo asuste o estara estudiando! que se yo, el tema en cuestion es que tuve un impulso de entrar y me encontre con estas maravillosas palabras, quisiera que alguien me describiera asi con tanta precision "Una princesita de buena crianza, piel rosada, rebelde, pelo negro teñido, como manda la ley de los estereotipos", y ademas, reafirmo lo siguiente, "el humano pudiera contener esa tendencia de ir hacia lo que no le gusta."

Simplemente me encanto, dense una vueltita por mis pagos que se los extraña che! (a ambos)

Que sea rock,nenes!

Josefina dijo...

"Servile mas que habla, servile mas que cuenta todo"

Me encanto esa frase, mucho me gusto demasiado, y terminan siendo las mas especiales esas pasiones,causando los mismos escalofrios tan solo con recordalas no?

Xaj dijo...

Es que el negro puede ser blanco, y viceversa. Elegir nuestra vida por género cinematográfico puede ser, muchas veces, una mala opción.

Saludos locos!

Topacio dijo...

"El negro es muy denso, y silencioso. No da oportunidad de hacer nada, ni de agarrarse de algo. Ahí termina todo, la imaginación no puede ir más lejos."
El negro, la ausencia de la presencia de la luz, puede ser presencia de miles de sensaciones y ahi es cuando la imaginacion entra en accion.

Muy lindo blog.

Saludos

Topy.