viernes, 20 de noviembre de 2009

Ensayo y error

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Si el universo en que se supone que habitamos, es resultado (esto también es una suposición) de una multitud de accidentes, cómo esperar que el planeta nuestro sea armonioso? Tal vez deberíamos mudarnos de universo para alcanzar esa paz, que todos parecen querer, si es que existen, universos de otros tipos, y algo parecido a lo que se llama paz en alguna parte de algún universo. Incluso si se toma por convicción la idea (disparatada) de un universo hecho por ese ser supremo que ni siquiera quiero nombrar, tenemos algo así como un castigo por un pecado original, que se llama mundo. ¡Cómo esperar que las personas que resultan de esos orígenes convivan en paz! Si lo pienso un poco más, lo tomo por disparate.
-Querés que te pague?- con toda la sinceridad denigrante, un tal Pablo.
-No, no hace falta, no te preocupes- ella todavía mas sincera, pero al cabo de unos largos segundos, después de considerar bien la proposición. ¿Por dignidad? Ella sabe bien que los ideales son pura ficción, y no sabe bien si cobrar por sexo no es más digno que no hacerlo, después de todo el primer comercio es el sexual. De todas formas, el tal Pablo le resultó interesante, así sin saber bien por qué, tal vez por haber tocado alguna de sus fantasías.
-Y vos no me querés pagar a mí?- y con esto hubiera arruinado el momento mágico que había despertado la sinceridad, con la misma sinceridad. Pero ella rió mucho más, el caso es que no tenía dinero para pagarle.
-La próxima nos pagamos mutuamente, querés?-
-Pero eso sería simbólico nada más, si yo te pago, y vos me pagas con la misma plata-
-Ah no sé, yo no te dije aún cuánto te voy a cobrar-
-Si es así yo también me reservo la tarifa- se relajaban los dos en esas reacciones que tiene el cuerpo humano, espasmódicas, locas, causadas por la palabra, que son las risas, sumadas a la sensación orgánica de placer que se habían dado hace unos minutos y que todavía no se extinguía del todo.
-Sabés qué pienso?- esa preguntas le parecían muy comprometedoras a ella, que sin embargo quería saberlo.
-Hay días en que me levanto y me cuesta recordar cosas del día anterior. Y si recuerdo algo no estoy seguro si fue el día anterior o cuándo. Entonces pienso que esos días en los que no tengo registro, alguien hace algo conmigo. A vos no te pasa?-
-Estoy con un loco o algo así?- ella sigue relajada, contestando con ingenios del pensamiento.
-No, ojalá estuviera loco, no dudaría tanto- se vistió de humano, por fin, y dijo lo que sentía.
-No a mi no me pasa-. Él pensaba que era raro, que nadie advirtiera lo que para él era muy sospechoso, ya que como se sabe, basta con una sospecha para dudar de todo.
Su idea era que en esos impasses de su memoria, lo que hacían era borrar su mente como un pizarrón, para que empiece cada tanto desde cero. Entonces se había formulado el delirio de que tenía la dicha de empezar desde cero cada tanto, es decir, cumplir el sueño del hombre, de probar varias veces, por distintos caminos, a dónde lleva la vida. Pero como no recordaba nada, no sabía (y este era su problema a resolver), si en realidad probaba variantes, o si se mantenía en una eterna repetición, lo cual le resultaba muy duro, porque lo haría ver como un idiota.
Ella sin embargo tenía una conducta típica, jugaba de memoria, con el libreto en la mano, a ser una mujer: decía verdades en forma de broma, y siempre aludía a lo raro cuando no se animaba a expresar algo. Tenía amigas boludas, de pura pose, que sacaban culo hasta para hacer fuck you, que la mantenían muchas veces atada a eso que repudiaba que era. El tal Pablo le venía bien para hacerse la freak, aunque nadie se lo creyera, porque él, según muchas de sus amigas, “no iba con ella”.
Cuando chocaron no les quedó otra que improvisar, con los roles asumidos, una ficción amordazada que luego serviría de base para anécdotas de madrugada.
Entre la obstinada paranoia de cambiar de vida en la posterioridad de los días de amnesia, y la neurosis de aparecer con una imagen precisa para el otro, se tomaban de la mano y caminaban por el parque, por la ciudad, por el mundo, ese ojo que los veía como dos nenes. Ese mundo caótico que les daba propósitos en las susceptibilidades de las sustancias adictivas, así como les ofrecía una itinerario de ropajes especulares, y los hundía en habitaciones húmedas y olorientas, para apagar un poco el dolor, de vez en cuando, y serse sinceros, si daba el tiempo, después de matar miedos en algún bar.
Pero volvamos a la pregunta: ¿Cómo esperar que las personas convivan armónicamente en un mundo, en un universo, resultados del caos? Basta con observar los artificios a los que obliga esa convivencia, para pispear una respuesta: tal cosa es imposible. Aún más, tal cosa no tiene razón de ser, no posee atracción, no forma parte de ninguna naturaleza, sino de algún “lazo social”, que por sus propias palabras nos expresa todo: un lazo, algo construido, del orden de los “arte-factos”, que sirve para unir, un desorden universal, que por lo demás es hermoso.
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Por Chespi

5 comentarios:

Verònica dijo...

" que por lo demàs es hermoso" Chespi, me quedo con esto ùltimo como respuesta a la interrogante que se plantea en esta entrada, quizàs hayan cosas tan maravillosas màs allà de esa no-paz, que bueno, el mundo es como lo fuimos haciendo, y si, parece que asi nos gusta; por eso, por lo demàs...
En cuanto a los dias amnesicos del flaco en cuestiòn yo tenia la teoria màgica de que cuando estoy en un dia de esos (porque los tengo si) es que alguien esta pensando demasiado en mi como para que yo tenga que sentirme en mi u ocuparme de mi misma, puede ser un disparate, pero me gusta creerlo asi, serà que me siento un poco màs importante??? ja ja...
Me encantò la conexiòn de estos dos, el hecho de que se den el lugar o el tiempo para ese momento de estar en sintonìa, y de estar "en otra" aunque màs no sea por un rato.

Abrazo Ches, un placer


Vero.

Jacqueline dijo...

jaja que por lo demás es hermoso...
que sera eso demás? para mi es hermoso, aunque me queje con frecuencia del caos existencial..

BeLén dijo...

Convivir con el desorden nos libera un poco de ciertas presiones, nos ayuda a justificar el dejar cosas inconclusas o desacomodadas. Nos ayuda a declararnos inocentes en el orden de las prioridades, nos hace la gamba para evitar pensar o hacer tanto. Pero después hay que volver, siempre es necesario reacomodar todo aunque sea en la superficie. Es imposible vivir en el caos: el hombre al menos, nunca ha podido hacerlo.
Saludos, muy interesante..

Jacqueline dijo...

actualiza chespi

Cloe dijo...

Me gusta lo caótico. Desconmfío de lo ordenado y establecido, lo obvio, lo seguro.
La aventura es amar a alguien que a primera vista no tiene nada que ver con una.

Abrazo