jueves, 10 de junio de 2010

Pienso y (no) existo

Paula piensa que Martín la dejó porque quería estar solo. Martín piensa que lo mejor que hizo fue darle a Paula un poco de espacio, para que estuviera sola y aclarara su mente, pues así se daría cuenta de que quiere estar con él.
Natalia sabe que no puede seguir mintiéndole, que tiene que buscar la forma de decir la verdad pero sin lastimar, porque piensa que sino sería una cobardía de su parte. Pedro está cansado de esperar, piensa que Natalia nunca le va a decir nada verdadero.
Luciano piensa que su psicólogo es un gil. Alfredo piensa que Luciano es el gil. El psicólogo de Luciano piensa que Luciano está equivocado con respecto a su padre, pero no se lo puede decir.
Roberto cree que su hijo se droga, pero no se anima a preguntárselo, ni siquiera a hablar del tema. Nicolás no le dice nada a su padre porque piensa que no lo va a entender. Laura piensa que está en las ultimas etapas de su vida, ve que su cuerpo se le va deteriorando, cree que no ha vivido mucho, se desespera por eso, está triste porque su esposo ya no la desea, y su hijo no le habla. Piensa que sería mejor que todos se hablasen más.
Maria Luz está cansada de estar sola, y cree que nadie la toma enserio. Santiago no se anima a confesarle su amor, piensa que no lo va a tomar enserio. Ximena cree estar enamorada de Santiago, y aunque ya se lo dijo, él no responde, ella piensa que él está enamorado de otra. Maria Luz sigue pensando que nadie la toma enserio.
Leticia cree que si no lo hace se va a arrepentir, pero le da miedo arrepentirse de hacerlo. Juan piensa que debería animarse a todo, y que él no tiene derecho a complicarle la vida, agregarle mas dudas, entonces no le dice que tiene ganas de darle un beso.
Sofía cree que Luis se desubicó. Luis piensa que Sofía no entiende nada. Sofía piensa que es hora de estar sola, de divertirse. Luis cree que no es necesario estar sola para divertirse, y que la diversión, aparte de ser momentánea, no existe sin el otro.
Andrés cree que le falta algo, que no agotó nunca sus expectativas, que no le dieron nada, que en realidad le sacaron demasiado, y que si no encuentra solución se va a volver loco. Ana sabe que se equivocó, pero piensa que no la van a perdonar.
Flor se siente sola, su madre no la entiende, porque quiere saber qué es Leandro de ella. Leandro detesta formalizar relaciones. Flor quisiera que él se quede con ella, porque él le hace bien, pero su madre no la entiende, y cree que si no se van a casar, es porque no se quieren. Ellos piensan que se quieren demasiado como para hacerlo. Roberto, el padre de Flor, piensa que las mujeres están todas locas. Su esposa, la madre de Flor, piensa que los hombres son todos iguales. Joaquín, el hermano de Flor, siente lástima por su hermana, piensa que deberían dejarla hacer su vida en paz. Flor piensa que si todos siguen actuando así se va a quedar sola y se va a sentir muy mal.
Diana cree que es original. Máximo detesta su actuación, la cree sin identidad propia. Diana adora la actitud de Máximo, piensa que es un hombre decidido y pensativo, nunca convencido lo suficiente como para convertirse en un estúpido. Alejandro no los aguanta a ninguno de los dos, piensa que son unos inconformistas por obligación, y que después asisten a lo que la mayoría, o el común, de las gentes asisten, no tolera tal hipocresía.
Roberto está cansado de tener que soportar las estupideces de Mariano. Andrea piensa que sería bueno que Mariano la invite a salir. Mariano piensa que su único amigo en el trabajo es Roberto, entonces no puede pedirle a Andrea que salga con él, porque Roberto está enamorado de ella. Andrea no soporta a Roberto, cree que es un hombre asqueroso. Mariano cree que es su único amigo. Roberto no soporta las estupideces de Mariano. Andrea piensa que si lo invita ella a salir, Mariano la va a tomar por una cualquiera.
Doña Concepción está alterada, siente que se va a morir, que le baja demasiado la presión, que se deprime al límite si se le van todos, y si nadie se lleva bien. Sus nietos piensan que es una hipocondríaca de mierda, que no hay que contarle las cosas porque se pone mal al pedo, se hace mala sangre.
Un hombre, delante de una puerta que lo separa de una mujer, piensa que si lo sigue pensando no se va a animar... no va a hacer nada.
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Por Chespi