miércoles, 18 de agosto de 2010

Made in

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La birome con que escribo esto se empieza a quedar sin tinta, recordando viejas épocas, saco tirando con los dientes el tubito y frotando con las dos manos como Tom Hanks  en el naufrago hago que la tinta se entibie y pueda seguir escribiendo.
La birome con que escribo esto es made in Brasil, mi primer día en el jardín esta grabado con un radio grabador que lo compraron en brasil pero no creo que también sea made in. Lo compraron en la época de Menem porque convenía y allá íbamos los argentinos tirando la manteca al techo de los autos recién cambiados.
Con ese grabador, muchos años mas tarde grabe unos temas instrumentales que hicimos con mis amigos de la secundaria.
Volviendo a los noventas mi viejo esta con el manual en la mano probando el grabador,  yo llego del jardín y se le ocurre hacerme unas preguntas sin avisarme que estaba grabando para después sorprenderme con mi voz saliendo mágicamente del aparato.
- ¿Como te fue en el jardín? – me pregunta, y le contesto que bien casi llorando.
- ¿Que paso? – pregunta sorprendido.
Empiezo a explicarle que me habían hecho ir a hablar con la directora porque cuando estaba jugando a la mancha en el recreo, le pegue un zapatillazo en la boca a una de la chicas que estaba sentada jugando en ronda con las otras chicas y le había hecho sangrar la boca y me habían puesto en penitencia contra la pared en frente de todos mis compañeros. Pero todo esto no se logra escuchar en la grabación porque ya había empezado a llorar a moco tendido. Lo único que se escucha es el llanto y mi viejo que sabiendo que se estaba grabando todo eso se ríe y a la vez trata de calmarme.
Cada vez que vuelvo a Entre Ríos me olvido de buscar y escuchar ese casette blanco, además a Brasil no fuimos nunca mas porque esta carísimo.
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Por Martin

martes, 17 de agosto de 2010

La mujer mas fea del mundo

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En otro momento, en otro punto del espacio, y en otro mundo, que no era tal vez otro, una mujer sentada dentro de una carpa, totalmente decidida a hacer algo, sin ya ni siquiera pensarlo, sin ya siquiera lamentarse, o tal vez pensar en los demás, con la determinación necesaria sólo para algo tan grandioso como convertirse en protagonista... es ella, la mujer mas fea del mundo, y tiene un arma en la mano.


Mucho antes una niña, con su guitarrita y su hermano, en una estación de tren a la tarde, en un bar a la noche, no pensaba en la belleza de un cuerpo como el suyo, mas adelante en el tiempo... el tiempo, no pensaba en ella, el tiempo no era considerado con nadie, mucho menos con la trascendencia de un ser de otro otro universo, que vivió en este planeta. No lo pensaba entonces, y sólo cantaba... cosa de tener para comer, pues por naturaleza lo único que bien sabía hacer, eran canciones.

Sin poder hacer caso omiso a su guitarra, que la miraba siempre desde el rincón de la habitación, inerte, silenciosa, comenzaba a garabatear melodías que le bajaban como desde la cordillera, desde hacía miles de años. Menos caso omiso podía hacer al amor, y mucho menos a la muerte.

La mujer más fea del mundo está enojada, en un momento preciso en que las cobardías se agrandan... y ha salido a la calle a gritar, pues su pueblo se va perdiendo, y eso no lo puede aceptar. Agarra una botella de alcohol con un mechero encendido, y es la primera en arremeter contra algún palacio inútil, algún templo estacionado en el tiempo, que alberga hombres retrógadas, seguros de si mismos gracias al olor a cuero de sus maletines, que destruyen su mundo, su gente.

“La bella sabe que ayer, sintió su primer dolor... la bella entiende que ayer, sintió su primer amor” … viene también en las nubes que se forman en las cumbres cuando la brisa de mar se mezcla con la de la tierra, norte del sur, y una mentira que enamora, que la ha enamorado, que la ha matado. “Y el dueño del fin, no sabe qué pensar”… si la mujer mas fea del mundo, no será mas bien la mujer mas hermosa.

La mujer más fea y mas hermosa del mundo, con una sonrisa despreocupada, caminaba por las veredas de París, sola. Caminaba por los campos de Chile, sola. Caminaba por Rusia, sola. Llegaba, entraba, salía, y se iba, sola. Armaba y desarmaba guerras que no eran las suyas, pero que sentía en el alma, sola ella. Su guerra ha sido siempre vivir.

Todos llegan tarde... demasiado tarde. La mujer más fea y más hermosa del mundo reposa en un cajón, sin emitir palabra... ni canto... ni nada. De estar tan sola, pasó a estar rodeada, de quienes llegaron tarde... demasiado tarde. Ni a tiempo para verle en los ojos el sentir, el devorarse las almas que solía hacer cuando no podía estar tranquila, pues la mujer mas fea del mundo sabía que las personas no necesitaban de la necesidad, aunque ella si, los demás no, los demás estaban cómodos con las cosas que a ella le alteraban, que le daban hambre. Ni a tiempo para acompañarle por los valles, en medio de artes, los tesoros que desenterró, dicen que nunca nadie los pudo volver a esconder... mucho menos por los océanos, en medio de muertes... ni por tierras lejanas, donde otros saboreaban el verdadero sentir, cuando ella, no hacía otra cosa que decir. Y sólo por eso, por no quedar nunca callada, aún así sus soledades, esas que no conversan, no ha quedado en el olvido, y al menos duerme en el recuerdo de quienes han llegado tarde... demasiado tarde... aquellos imbéciles que se disfrazaban de vez en cuando con la cultura.


La mujer mas fea y mas hermosa del mundo aun asi agradece a la vida, pues ella le ha hecho vivir, más si bien no ha sacado mucho con quererla, ha dejado un rastro en el camino.
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Pos Chespi