martes, 28 de septiembre de 2010

Difusion cientifica de las cosas mas absurdas de nuestra cultura

Mediante un estudio investigativo con fines de encontrar y/o advertir cuáles son las cosas mas descabelladas, absurdas y raras que ocurren a nuestro alrededor, muchas veces sin que nos demos cuenta, hemos llegado a las siguientes conclusiones:

Primer descubrimiento (que le da fundamento a todo lo demás): -si uno sigue una constante en la ciudad, a cierta hora de la tarde, puede que se cruce con cierto número de otras constantes nunca advertidas, o si bien lo hace de noche puede que tenga muchas probabilidades de descubrir irregularidades bastante curiosas.

Otros resultados que se desprenden del primero:

-La realidad es una constante, es repetitiva como ninguna otra cosa, como ningún otro ciclo, y por ese motivo, es que nos parece un dejavú cuando la observamos después de pensar un rato.

-Por encima de más del 90% de los locales comerciales que existen en cada manzana de la ciudad hay construidas casas y departamentos, y lo que es mas… allí viven personas.

-Cierta cantidad de personas se miran a los ojos más de una vez por mes, cierta cantidad lo hace mas de una vez por semana, y cierta cantidad, aunque en un porcentaje muy bajo, lo hace más de una vez por día… sin conocerse o haberse hablado nunca en la vida.

-El riesgo de ser tomado por loco en la calle es casi tres veces más alto que el de los lugares privados. Dadas las circunstancias, cualquier acto o conducta dirigida a llamar la atención de alguien que circula por la vía pública, es fácilmente confundible con un acto totalmente irracional o proveniente de una mente enferma.

-El evento más importante a nivel, no solo mundial, sino universal es, al contrario de lo que mucha gente piensa, un partido de fútbol.

-El fin del mundo, de la historia, de la existencia, y del hombre, a diferencia de lo que pensaba Hegel, está asociado a un corte de luz.

-Las catástrofes más destructivas a nivel colectivo son, más allá de un desastre ecológico, los cortes de ruta.

-Hay personas que caminan por la calle con broches para tender la ropa en el bolsillo.

-Hay personas que caminan por la calle sin ropa interior y piensan, cuando se cruzan con alguien, en su picardía, (cosa evidenciada en una sonrisa pícara hacia sí mismos).

-El instinto más bajo del ser humano, el salvajismo, el odio, ese sentimiento asesino de supervivencia, suele brotar en las colas del supermercado y del banco.

-Los cavernícolas no se extinguieron, como mucha gente común y científicos creen. Se los puede ver todavía los fines de semana en las canchas de fútbol.

-Por la calle, a las doce y media del mediodía circulan un 60% de colegiales, un 30% de amas de casa, un 5% de trabajadores, y un 4% de ancianos. El 1% restante se compone de locos y personas en vías de convertirse en amas de casa, trabajadores, ancianos, y locos.

-Las ratas salen a la superficie a alimentarse entre las diez y las doce de la noche.

-De cada diez baldosas en las veredas, cuatro están flojas, o bien rotas, listas para salpicarte un día de lluvia.

-De todas las personas que uno se cruza por la calle, mas de la mitad lleva una cruz colgando del cuello, un cuarto lleva una cruz en la espalda, y el resto cree en el diablo o en alguno de sus alternos.

-Cada diez cuadras se producen al menos dos encuentros entre conocidos.

-La mitad de los encuentros entre conocidos son situaciones incómodas.

-En cada manzana habita al menos una persona que vive, come, y duerme, en la calle.

-En la calle hay muchas personas que ostentan tener. Pero hay casi el triple de personas, en proporción a los que ostentan, que no tienen nada.

-De cada tres hombres, uno se casaría con dos de cada cinco mujeres que se cruza por la calle.

-De cada tres mujeres, una se casaría con uno de cada diez hombres que se cruza por la calle.

-El noventa y ocho por ciento de las personas que circulan por la vía pública llevan en sus brazos un bolso, o bien una cartera, o bien una mochila, con objetos que generalmente no necesita, en su interior. El dos por ciento restante, los lleva en los bolsillos de sus pantalones.

-Las probabilidades de encontrar personas sonriendo en la calle es muy baja. Pero no tan bajas como las probabilidades de conseguir monedas.

-Hay al menos un kiosco por cuadra, un almacén por manzana, un consultorio odontológico por cada dos cuadras, y uno psicológico por cada setenta metros. Hay también una clínica o más por barrio, y sin embargo hay amontonamientos en los hospitales.

-Hay dos veces la cantidad de automóviles que caben en el centro. De ese total, un tercio está estacionado, y el resto congestionado.

-Por cada bicicleta hay más o menos diez autos circulando. Y lo que es más, por cada auto circulando hay cinco autos en la planta automotriz, listos para ser vendidos y sumarse a la correntada. Ahora bien, cada bicicleta circulando, significa un auto menos.

En lo que sigue se irán exponiendo los resultados de la investigación a medida que avance el procesamiento de los datos obtenidos por medio de la observación. A partir de este momento cada uno puede valerse de estas conclusiones, para ir a contrastarlas con la realidad, ahí en la calle, pero siempre manteniendo la cautela de no ir a confirmar algo pre-concebido como cierto, cosa de alentar a la tarea científica, y producir conocimiento válido.


Por Chespi

martes, 14 de septiembre de 2010

Figuracion onirica de la humanidad

Estoy en una parada de colectivo, con todo lo que eso implica, parado, y aunque he sabido de noches, ninguna noche hubo de ser más oscura que esta. Las luces de los autos se proyectan por el espacio, y se van, como si fueran parte de una procesión. Me doy cuenta de que conozco la parada, la calle, y los edificios que me rodean, siempre silenciosos.
El colectivo nunca llega, y la gente se amontona.
Dos niños juegan con una pelota color naranja del otro lado de la calle.
En un rebote azaroso la pelota va hacia la calle, y un auto de la procesión casi atropella a uno de ellos, entonces corro a ayudarlo, en un impulso incontenible, como si casi me hubieran atropellado a mí.
La gente se alborota, trata de detenerme, pero yo corro cruzando la calle, entre el vértigo de los gritos y los autos que pasan a mucha velocidad, el niño que corre a buscar su pelota, y las bocinas.
De repente entiendo por qué la gente trataba de detenerme, los niños estaban perdidos, todas las pocas luces desaparecieron, y la gente también, y yo siento un escalofrío terrible. Me doy cuenta de que los niños eran una carnada, de que era el momento, y todo se estaba armando como una especie de conspiración, hacia mi o hacia la humanidad.
La calle se ha hecho callejón sin salida, y yo voy corriendo, sin querer despertar, hacia los niños que me miran, y detrás de ellos hay muchos encapuchados, que enseguida comprendo, me están esperando, ellos los responsables de la conspiración, aguardan que me acerque para capturarme.
Entre ellos y yo, los niños están asustados, y yo lo estoy mucho más, pero eso no me detiene, sigo corriendo hacia ellos. Los agarro, y cuando quiero correr en dirección contraria, no puedo. Siento la presencia de los encapuchados en mi espalda, la carga pesada de los cuerpos de los niños, y no me quiero despertar, pero aún así, no consigo seguir soñando, y vuelvo a ser uno más, en un departamento, intrascendente, asustado, no siendo objeto de ninguna conspiración... mucho menos el protagonista de alguna salvación.


Por Chespi