martes, 14 de septiembre de 2010

Figuracion onirica de la humanidad

Estoy en una parada de colectivo, con todo lo que eso implica, parado, y aunque he sabido de noches, ninguna noche hubo de ser más oscura que esta. Las luces de los autos se proyectan por el espacio, y se van, como si fueran parte de una procesión. Me doy cuenta de que conozco la parada, la calle, y los edificios que me rodean, siempre silenciosos.
El colectivo nunca llega, y la gente se amontona.
Dos niños juegan con una pelota color naranja del otro lado de la calle.
En un rebote azaroso la pelota va hacia la calle, y un auto de la procesión casi atropella a uno de ellos, entonces corro a ayudarlo, en un impulso incontenible, como si casi me hubieran atropellado a mí.
La gente se alborota, trata de detenerme, pero yo corro cruzando la calle, entre el vértigo de los gritos y los autos que pasan a mucha velocidad, el niño que corre a buscar su pelota, y las bocinas.
De repente entiendo por qué la gente trataba de detenerme, los niños estaban perdidos, todas las pocas luces desaparecieron, y la gente también, y yo siento un escalofrío terrible. Me doy cuenta de que los niños eran una carnada, de que era el momento, y todo se estaba armando como una especie de conspiración, hacia mi o hacia la humanidad.
La calle se ha hecho callejón sin salida, y yo voy corriendo, sin querer despertar, hacia los niños que me miran, y detrás de ellos hay muchos encapuchados, que enseguida comprendo, me están esperando, ellos los responsables de la conspiración, aguardan que me acerque para capturarme.
Entre ellos y yo, los niños están asustados, y yo lo estoy mucho más, pero eso no me detiene, sigo corriendo hacia ellos. Los agarro, y cuando quiero correr en dirección contraria, no puedo. Siento la presencia de los encapuchados en mi espalda, la carga pesada de los cuerpos de los niños, y no me quiero despertar, pero aún así, no consigo seguir soñando, y vuelvo a ser uno más, en un departamento, intrascendente, asustado, no siendo objeto de ninguna conspiración... mucho menos el protagonista de alguna salvación.


Por Chespi

6 comentarios:

Josefina dijo...

Chespi.

Laura dijo...

Genial :)

Huir de la simplicidad del día a día y esconderse en los sueños, donde para bien o para mal podemos ser especiales...

Un beso!

Luna dijo...

Al menos ser héroe en sueños.


Besos

Caro Pé dijo...

Muy bueno Chespi :)!

Lucía dijo...

Lo escribiste tan bien , que aun sigo teniendo la imagen de la calle haciendose callejón, la pelota naranja y tus brazos rodeando a un par de niños, sobre las palmas de los encapuchados... todo eso supeditado a mi lenta respiración que ha provocado tu final.

Muy bueno.

Luz dijo...

los amontonamientos son recurrentes en vos, eso parece, y se traducen a tu forma de escribir. y me obligan a leer apurada; de golpe me di cuenta q las imágenes pasaban rápido, q el tiempo apretaba (en) la escena, y lo expresas tan bien, q en mi propia temporalidad ese tiempo tb me corría. muy bueno.