Estoy en una parada de colectivo, con todo lo que eso implica, parado, y aunque he sabido de noches, ninguna noche hubo de ser más oscura que esta. Las luces de los autos se proyectan por el espacio, y se van, como si fueran parte de una procesión. Me doy cuenta de que conozco la parada, la calle, y los edificios que me rodean, siempre silenciosos.
El colectivo nunca llega, y la gente se amontona.
Dos niños juegan con una pelota color naranja del otro lado de la calle.
En un rebote azaroso la pelota va hacia la calle, y un auto de la procesión casi atropella a uno de ellos, entonces corro a ayudarlo, en un impulso incontenible, como si casi me hubieran atropellado a mí.
La gente se alborota, trata de detenerme, pero yo corro cruzando la calle, entre el vértigo de los gritos y los autos que pasan a mucha velocidad, el niño que corre a buscar su pelota, y las bocinas.
De repente entiendo por qué la gente trataba de detenerme, los niños estaban perdidos, todas las pocas luces desaparecieron, y la gente también, y yo siento un escalofrío terrible. Me doy cuenta de que los niños eran una carnada, de que era el momento, y todo se estaba armando como una especie de conspiración, hacia mi o hacia la humanidad.
La calle se ha hecho callejón sin salida, y yo voy corriendo, sin querer despertar, hacia los niños que me miran, y detrás de ellos hay muchos encapuchados, que enseguida comprendo, me están esperando, ellos los responsables de la conspiración, aguardan que me acerque para capturarme.
Entre ellos y yo, los niños están asustados, y yo lo estoy mucho más, pero eso no me detiene, sigo corriendo hacia ellos. Los agarro, y cuando quiero correr en dirección contraria, no puedo. Siento la presencia de los encapuchados en mi espalda, la carga pesada de los cuerpos de los niños, y no me quiero despertar, pero aún así, no consigo seguir soñando, y vuelvo a ser uno más, en un departamento, intrascendente, asustado, no siendo objeto de ninguna conspiración... mucho menos el protagonista de alguna salvación.
Por Chespi
martes 14 de septiembre de 2010
Figuracion onirica de la humanidad
Etiquetas:
Cuentos
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6 cosas que opina la gente:
Chespi.
Genial :)
Huir de la simplicidad del día a día y esconderse en los sueños, donde para bien o para mal podemos ser especiales...
Un beso!
Al menos ser héroe en sueños.
Besos
Muy bueno Chespi :)!
Lo escribiste tan bien , que aun sigo teniendo la imagen de la calle haciendose callejón, la pelota naranja y tus brazos rodeando a un par de niños, sobre las palmas de los encapuchados... todo eso supeditado a mi lenta respiración que ha provocado tu final.
Muy bueno.
los amontonamientos son recurrentes en vos, eso parece, y se traducen a tu forma de escribir. y me obligan a leer apurada; de golpe me di cuenta q las imágenes pasaban rápido, q el tiempo apretaba (en) la escena, y lo expresas tan bien, q en mi propia temporalidad ese tiempo tb me corría. muy bueno.
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